Las rosas son rojas, el cielo es azul y el golpe que te voy a meter si no me das un ramo será ‘abuzldo’

No hay video más tierno que el de este niñito recibiendo un aguacate debajo del árbol de Navidad.

Sus ojos se iluminan de asombro y las gracias por el detalle son sinceras.

Y aunque sé de varias personas que también estarían por los cielos al recibir un aguacate, el video logra saltar a la misticidad de lo viral gracias a lo simpático que resulta tal exaltación por una fruta envuelta en papel de regalo.

Lo que nos lleva a una reflexión lógica: lo exitoso de un presente no recae solo en la calidad o grandiosidad del mismo sino en lo especial que sea para la persona que lo recibe.

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‘Me han regalado flores’

En cuanto a detalles románticos se trata, las flores serán siempre el regalo clásico por excelencia.

Es lo típico del hombre a la mujer.

La escena en la que después de haberla embarrado, debajo de la lluvia, arrepentido y de noche con un ramo de flores, él implora clemencia.

O aquella en la que para declarar amor profundo e intenso, de nuevo se hace una visita sorpresa a la pretendida, con un ramo de flores profanando amor eterno a la espera de ser correspondido.

La mejor de todas es en la que sin motivo o razón alguna un ramo de flores espera a la amada en el trabajo o en su casa con una nota.

Pero para variar, dentro de las costumbres de la generación swipe left, el regalar flores se volvió algo no solo fuera de época sino satanizado por ser cursi.

No solo son los hombres que dejaron de regalar flores, son las mujeres que decidieron votar porque no querían recibirlas.

Y lamento informales (quien haya recibido flores alguna vez en su vida podrá apoyarme) no hay gesto más explícitamente romántico que dar una flor. Carga cierto sentido típico y romántico en el que quien regala piensa que eres tan hermosa como las flores que te trajo, que se tomó el tiempo para escoger algo para ti y que además te quiere recordar que te ama.

Las flores no tienen función más allá que decorar, ser y estar; por ende son el regalo más considerado del mundo. No te quieren regalar algo para que lo utilices sino para que sirva de recordatorio momentáneo de que estás en la mente de alguien que te quiere.

Entiendo que las rosas no sean lo tuyo, pero hay opciones.

Aunque no soy fanática en lo absoluto de las rosas, estas siguen siendo el símbolo eterno de la flor del amor, existen más de 400 mil especies de plantas que dan flores. Por tanto, más de 400 mil opciones para encontrar la que le gusta a la mujer que te gusta a ti.

Ahí otro detalle importante del gesto de regalar flores, tomarte el tiempo en conocer a la persona que las va a recibir y pensar cuáles le gustarían.

Nadie debería ser orgullosa para decir que no le gustan las flores y ninguno debería ser tan estúpido para pensar que a las mujeres no les gusta recibirlas.

Menos memes y más margaritas.