Que no te de pena usarlo, menol

Tus padres, esos seres hermosos y luminosos que se rebanaron el cerebro durante nueve meses buscándote el nombre más bello y perfecto. Lo que jamás imaginaron, es que años después, tú, con tu nombre de princesa descubrirías una versión bien tukky del mismo, plasmado en la parte trasera de un autobús.

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Nos ha pasado a todos.

Mi versión tukky no la saqué de la dedicatoria en el vidrio de un autobús, sino del nombre de una pescadería. Es Stefhymar, por si te lo preguntas.