La razón por la que seguimos leyendo el horóscopo aunque sabemos que es mentira - The Amaranta
La razón por la que seguimos leyendo el horóscopo aunque sabemos que es mentira

Y tal como comienza cualquier artículo lo suficientemente polarizador y especulativo: hay dos tipos de personas en el mundo.

Están los que aman el horóscopo y están los que aman odiar al horóscopo.

Por mucho que me gustaría aferrarme a la segunda categoría, porque prefiero evitarme suicidios sociales a raíz de mi creencia en “hoy la luna está en Saturno, conocerás al amor de tu vida en 2 min y te casarás en las playas de Italia. Tu número de la suerte es 111 porque eso dice la bola de cristal”, soy activamente partícipe de la primera categoría de personas.

Sin embargo, es fácil ser un escéptico de la astrología; con premisas que van desde que es un terreno falso, genérico y fácil, las personas tienden a considerarlo estúpido porque...bueno, hay mucho material para burlarse de la idea de que todo el universo está alineado para dictar qué tipo de romance debes buscar, excusar tus malos días con Mercurio en Retrógrado y comenzar la dieta en base a los guiños planetarios.

Para mejorar el ejemplo:

Pero, en mi defensa, me parece precipitado descartar de todo sentido a la astrología solo por el programa matutino con mucho incienso y voz extremadamente “tranquilizadora”, sobre todo porque ha sido practicada por humanos durante milenios, algo cierto, o remotamente verídico, debe tener.

Aunque, después de todo, existe un punto de convergencia entre los escépticos y los creyentes: la ciencia detrás de la astrología está equivocada. El mes en el que naces no determina tu personalidad, y los movimientos de los planetas no deciden tu destino personal.

Y sí, muy a mis pesares, hay los estudios científicos que lo demuestran; muchas veces no es más que psicología barata.

Pero, en contraste, y en defensa de todos los lectores fieles de la Asstrología, nadie realmente busca en el horóscopo semanal qué les va a ocurrir a ciencia cierta la semana que viene. Criticar a la astrología solo al enfocarse en afirmaciones científicas erróneas es, nada más y nada menos, que un error. El verdadero asunto aquí, es que las personas encuentran significado en este sistema de pensamiento.

Según Laura Andrikopoulos, profesora de Astronomía y Astrología Cultural en la Universidad de Gales Trinity Saint David, la astrología se ha practicado desde que comenzaron los registros de civilización.

“Tratando de entender esa práctica, no asumimos que sea verdadera o falsa. Estamos más viendo lo que los humanos están haciendo y qué significado están obteniendo” 

Es por eso que varios autores han decidido ver la astrología como una herramienta que las personas utilizan para el autoconocimiento; más allá que para definir el futuro.

Es decir, con un mundo en necesidad de reflejarse en categorías, personalidades y aspectos, el horóscopo es una oportunidad para encajar. O al menos esa es la teoría de Leah Fessler, tomando como ejemplo el test de personalidad Myers-Briggs, la asignación de personas a ciertas categorías los motiva a evaluarse por sí mismas para averiguar cómo encajan o cómo se desvían de ese tipo.

"Hay una buena razón por la que las personas hacen esto. Ninguno de nosotros encaja perfectamente en las cajas, y ninguna prueba de personalidad puede capturar completamente las complejidades de nuestro personaje. Eso no significa que las evaluaciones, incluso las tontas, no sean valiosas"

Y así es como va la cosa: averiguar sobre los rasgos que acarrea tu signo zodiacal astrológico es un escalón para motivarte a reflexionar sobre tus tendencias emocionales; ya sea para ver si cumple con la descripción o no. Esa reflexión tiene un valor.

Si tu signo te atribuye características personales tomando en cuenta las fuerzas externas te hace más fácil ser honesta con tus cualidades. Es más, si tú signo reza que eres una persona rencorosa porque los planetas así lo decretaron, puede ser honesta contigo misma porque todo es culpa de los planetas; no de tu rencor como tal.

Obviamente, la creencia astrológica de que los rasgos conductuales individuales están relacionados con el cosmos puede sonar tonta o vacía, porque al final le terminas echando la culpa al universo, pero las ideas similares se vuelven significativamente más respetables en la boca de pensadores al estilo de Platón hasta Jung. Y aunque cada escuela de pensamiento tiene matices muy diferentes, estos campos filosóficos sí se influyen mutuamente.

"La astrología se basa en la corriente filosófica principal que nos llega desde la Grecia clásica", dice Nicholas Campion, profesor de cosmología y cultura en la Universidad de Gales Trinity Saint David.

El mismo Carl Jung, que estudió los signos del zodíaco y cuyo trabajo sobre el "inconsciente colectivo" comparte líneas de pensamiento con la conexión de la astrología entre el individuo y el universo señaló la interrelación como la psique, es según él un microcosmo del macrocosmo, une la antigua idea medieval de que la psique y el cosmos interactúan constantemente. 

Al igual que Platón mantuvo que las almas individuales se forman a partir de los residuos del alma del universo, que cada alma tiene una estrella compañera y, al morir, un alma justa regresa a su estrella compañera. Así que, querámoslo o no, personas inteligentes también se suscriben a la premisa de que el humano fomenta una relación con los planetas.

Por supuesto, hay formas positivas y negativas de interpretar cualquier escuela de pensamiento y, a pesar del desprecio de los escépticos, también hay una forma inteligente de relacionarse con la astrología.

En última instancia, si los planetas realmente le dan forma a nuestra personalidad, acciones o experiencias es completamente irrelevante. La astrología es una forma de imponer un significado a la vida. Así que si los planetas se encaprichan en que salgas a conocer una persona en un bar a las 10 de la mañana porque así lo dicta tu número de la suerte; lo más probable es que Platón y Jung irían solo porque así se le encuentra sentido a la vida.