Las generaciones anteriores debieron escuchar las palabras de Renny Ottolina

Solo basta con ver los videos que quedan de Renny Ottolina o escuchar sus programas de radio, para imaginarnos cómo habría sido este país si él hubiese llegado a ser presidente.

Su visión, sus ideas, sus ganas de innovar y cambiar mediante la cultura, el trabajo y el esfuerzo al país, ciertamente nos hubiesen convertido en una nación envidiable.

Las razones por las que esto no pasó, son bastante conocidas. No hablaremos de lo mismo cuando no podremos aportar nada nuevo. Total, lo hecho está hecho.

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Pero hay algo que ha llamado mi atención estos días.

Buscando información para mi tesis, que será sobre este importante personaje, me he topado con varios videos “premonitorios”, en donde Renny explicaba qué pasaría en este país si por allá por los años setenta, no se hacían las cosas bien.

“Nuestro país está en guerra contra su propio atraso. Tenemos que pensar en qué va a suceder en Venezuela no solamente dentro de veinte años sino pasado mañana. En este instante hay escasez de mano de obra calificada en nuestra patria. Eso conduce a elevar costos por una parte y a retrasar el proceso de construcción del país mismo. De ahí la importancia que tiene que cada venezolano busque la manera de mejorar su capacidad, de capacitarse. Capacitarse es elevar la calidad de la nación, elevando su propia calidad”.

Él hacía especial énfasis en el estudio. Incitaba a las nuevas generaciones a formarse y a especializarse, para poder surgir en áreas importantes que ayudarían en el progreso de la Venezuela del momento. Quería que los gobiernos del momento se enfocaran en la salud y en el deporte, siendo dos factores que al explotarlos, lograrían llevar a Venezuela a convertirse en un país desarrollado. 

La hambruna, y la “muerte” del bolívar, es algo que al escucharlo salir de su boca, hace reflexionar a cualquiera. 

Sobre la hambruna y escasez insistía muchísimo en la necesidad de convertir a Venezuela en una potencia agrícola y no petrolera. Decía que si esto no se lograba, en unos años estaríamos mendigándole a otros países por comida, si es que podíamos comprarla y si es que ellos querían vendérnosla. 

Cualquier parecido a la realidad, ¿es coincidencia?. 

Con respecto al bolívar, no precisamente al libertador, sino a nuestra moneda, la cual ha pasado por tantas devaluaciones hasta llegar a lo que es hoy, “bolívar soberano”, tan soberano, que dependemos de cualquier persona que viva fuera y gane en divisas para subsistir, pero ese no es el punto. Renny recomendaba cambiar el nombre, ya que era intolerable tener “el nombre de Bolívar en algo tan vil como el dinero, significa que cada día el nombre de Bolívar pierde importancia. Nadie en el mundo entero piensa en Simón Bolívar cuando hablan de dinero, piensan su equivalencia en dólares de un signo monetario, que es diferente. Cuando uno separe el Bolívar (Simón) de la moneda, ese día lo habremos ganado de nuevo.” 

Algo pisoteado el pobre Libertador en la actualidad. 

¿Qué pasaría con Venezuela si sus habitantes no se preparaban? ¿Qué iba a pasar con las nuevas generaciones, si ya la Venezuela de aquel momento vivía una situación difícil?

Estas eran solo algunas de las interrogantes que lo inquietaban. Nuevamente se preocupaba por los estudios, la salud, y buscaba siempre llamar la atención de los políticos que gobernaban en ese momento, pidiendo que trabajaran en pro de las mismas. 

El por qué esto no pasó, lo sabemos. Además no somos pitonisos para saber si de no haberse caído la avioneta ese fatídico día, Renny hubiese llegado a la presidencia.

Probablemente sí, pero no lo sabremos con certeza, jamás.

Entonces, ¿por qué no fue escuchado?

Quizás muchos lo tomaron como pensamientos paranoicos y exagerados. O realmente no veían posibilidad de que un país como el nuestro llegara a pasar tantas penurias. Otros tantos lo verían más como un personaje de los medios de comunicación y no como un político convencional, los cuales tradicionalmente habían gobernado en Venezuela en esa época. 

Las dos son opciones totalmente válidas y dependen la una de la otra. Muchos veían exagerado y hasta imposible que pudiera pasar algo así con un país tan rico. 

Es más, todavía muchos creemos que las cosas no pueden ir peor y nos seguimos equivocando rotundamente. 

Quizás esa sea una respuesta. 

¿Habrían cambiado las cosas si las generaciones pasadas le hubiesen prestado más atención, y hubiesen sido más exigentes con los presidentes venideros? Muy probable.

¿Estaríamos como estamos si solo algunas de las ideas de Renny Ottolina hubiesen sido puestas en práctica, bajo los mandatos posteriores a su muerte?

Eso se lo dejo a ustedes.