Otra victoria para el gobierno, ¡qué sorpresa!

Otra victoria para el gobierno, ¡qué sorpresa!

Hace unos días, justo antes de dormir, me acosté con el celular a revisar Twitter. Entre las noticias y chistes de siempre, me sorprendí por tantos tuiteros señalando la importancia de salir a votar, lo sencillo del acto y lo necesario que es para la situación del país en este momento.

Y pensé:

¡Es obvio! ¿De verdad existen personas que consideren castigo para la MUD darle un voto al chavismo? Ni que tuviéramos que pagar un monto en dólares para ir a votar.

Llegó el día de las elecciones y me fui con mi hermano a nuestro centro de votación: el Liceo Los Arcos; un centro 100% opositor en una zona 100% opositora. Fuimos en la mañana y me sorprendió el poco quórum. Un lugar donde para estacionarse es un infierno por la cantidad de carros y donde pasas mínimo una hora esperando mojar el dedo en la tinta.

Pues esta vez votamos en menos de cinco minutos y no había tinta para el meñique, me imagino porque la pelazón afecta hasta al presupuesto electoral del CNE.

Luego en la noche hablé con mi mamá que estaba trabajando como testigo de mesa en un centro de Petare y me comentó que en su mesa, de 800 votantes inscritos, solo 340 ejercieron su derecho. ¡Menos de la mitad!

Más tarde, ya con Tibisay Lucena anunciando los resultados estado por estado la cosa quedó así: 17 gobernaciones para el chavismo y cuatro opositoras.

Y pensé:

¡Es obvio! ¿De verdad alguien consideró que el descaro de los chavistas no iba a llegar hasta el robo de las gobernaciones?

Evidentemente mi capacidad de asombro aumentó en ese momento debido a que el fraude es cada vez más contundente, pero de todos modos era de esperarse.

Y pensé otra vez:

¿Entonces por qué votaste si sabías que la cosa iba a terminar así?

Y es ahí donde a todo el mundo se le enreda el papagayo.

Yo personalmente voté por las siguientes razones; porque no tengo nada más interesante que hacer un domingo que todo está cerrado; porque la conciencia no me deja pensar que dejé de hacer algo en contra de esta maldición chavista; porque hace dos meses, estudiantes como yo perdieron la vida pensando que algo iba a cambiar en este país; y porque pienso que el chavismo es el peor cáncer en la historia de Venezuela.

En pocas palabras voté por mi y por personas como yo; no porque siga a ningún partido ni porque el mismo Ocariz me lo pidió en su campaña.

Luego la MUD emitió el siguiente comunicado:

Y volví a pensar:

¡Es obvio! ¡Claro que no reconocemos estos resultados!

La cuestión está en que, una oposición que no se ha organizado en lo más mínimo a estas alturas del partido no puede esperar backup positivo de una ciudadanía agotada por tanto descaro y sobre todo por tanto desacuerdo entre los mismos líderes.

Actualmente la respuesta para la mamá que no tiene a su hijo por una lacrimógena en el pecho, o para el señor que pasó un mes en el Helicoide, o para el chamo que perdió un ojo por un perdigón, y que además todos fueron a votar, no puede ser “no reconocemos los resultados del CNE”. Lo siento, pero ya esa estrategia no está vigente más todavía cuando se idealizó por meses que las Elecciones Regionales eran requisito importantísimo contra esta situación dictatorial.

No es tarea fácil para nadie responsabilizarse por este caos; y si mañana se convoca otras elecciones y tengo que votar por un vaso de plástico antes que por el chavismo lo haré; pero definitivamente hay que formular otra estrategia más allá de etiquetar la situación como dictadura. Porque si no, ocurre lo que todos estamos pensando en este momento; “el chavismo es lo peor que le ha pasado a Venezuela, y la MUD va por el mismo camino”.

Al convocar elecciones el castigo no está en abstenerse al voto, está en cuando por fin termine este gobierno de terror, cuestionarse si esos líderes son lo que de verdad yo como ciudadano quiero para el futuro de Venezuela. 

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