Bueno, si me van a presentar a Ryan Gosling, tampoco es que voy a decir que no

Siempre he pensado en qué tan increíble sería conocer nuestros ídolos, bien sean actores, músicos, escritores, etc. Capaz no son ni tan conocidos, pero por alguna razón nos encantan y siempre seguiremos lo que hacen.

En mi caso, imagino cómo sería poder conocer a Gustavo Cerati porque es uno de mis poetas y cantantes favoritos. Lo considero el creador de las letras más perfectas, en las cuales creo en su totalidad, y al cual amo a pesar del tiempo y las épocas tan distintas en que nos tocó vivir. En mi cabeza sería increíble, pero, ¿qué pasaría si no es así?

Claro está en que ya no podría conocerlo, y pues, las posibilidades aunque estuviera vivo serían bastante bajas, pero a girl can dream. 

Sería ideal poder saber si de verdad piensa así, si es tan sensible y profundo como parece. Pero, ¿y si no es? ¿Y si sólo tiene un don perfecto para escribir y hacernos creer en una realidad paralela, pero que en realidad no la vive?

Es totalmente válido, y en este caso en particular nunca podré saberlo, pero en la mayoría de los casos, conocer a esos ídolos: mata la magia.

Puede ser por diversas razones.

La más común es que tu ídolo sea un antipático que regala su arte, pero en realidad le da totalmente igual lo que cause en la gente. Tú estás toda emocionada en conocerlo y ese momento cambiará tu vida, y él no demostrará más que una media sonrisa, a regañadientes. A los cinco minutos, se olvidará para siempre de haberte conocido.

También puede pasar que tu interpretación de su arte, es capaz de convertir una cosa simple de la vida en una situación romántica y compleja que quizás ni se acerca a ser lo que él realmente escribió o produjo.

Son personajes públicos. Su trabajo es entretener y deberse a su público, pero eso no quiere decir que todo el día tengan que estar de buen humor y dispuestos a conocer a quien sea. Al final del día, tu ídolo es una persona común y corriente, como tú y como yo.

En este caso he tenido experiencias: un par de veces conocí a cantautores que escribían canciones hermosas y perfectas. Pero al indagar más sobre por qué habían escrito esas maravillas, los tipos resultaron ser unos douches, a quienes por X o por Y les salió una canción bonita. Y ya. Nada más que eso.

Eso no significa que no escriban de corazón porque ciertamente esas letras salen de algún lugar, pero no necesariamente definen a la persona que las escribió, ni le aporta más sensibilidad.

Claro, aquí me enfoco en el ámbito musical, ya que no conozco a ningún actor. Aunque creo que nunca me decepcionaría de Joaquin Phoenix, Ryan Gosling o Jack Nicholson, pero no tomaré el riesgo. 

¿Qué logré con conocerlos? Perder el interés por lo que hacían, y dejar de enamorarme de sus letras.

Hay excepciones, por supuesto. No todos son, ni pueden ser así. Pero es probable que nuestros ídolos sean más cool en nuestras cabezas. Entonces es más divertido y más seguro seguir idealizándolos. Además evitamos llevarnos un gran chasco.

Sabiendo esto, ¿para qué perder el tiempo?

PS: Los meet and greets no sirven, porque obviamente van a ser demasiado nice y accesibles.