‘Arabic nights’

¡Feliz jueves! Bienvenidos de nuevo a #MonchandoConFenchu, la columna quincenal en la que los llevo conmigo a probar comida rica de Caracas. 

Advertencia: no lean este artículo en hora de almuerzo o con hambre. Probablemente terminarán buscando qué chuchear por ahí y no los va a satisfacer hasta te vayan a este lugar. Life sucks sometimes.  

Prosigamos. 

Quizás ya sabrán que disfruto enormemente probar comidas de otras culturas y disfrutar de sazones distintas a las que estoy acostumbrada. En esta oportunidad, Damasco fue mi destino, con una propuesta de comida árabe tradicional de Siria que desde hace 30 años, la familia Akkari sirve en su restaurante.  

Como siempre, pedí a los dueños que me sirvan lo que más quisieran que probara. Así fue el line up:  

  • Cremas:
    • Hummus: garbanzo
    • Baba Ganush: berenjena
    • Remolacha
  • Falafel: croquetas de garbanzo y vegetales con crema de ajonjolí
  • Kibbeh crudo: carne magra y cruda con trigo y especias
  • Chorizo de cordero: hecho en casa
  • Rhes Elfaraun: arroz parboiled con pollo, fideos y almendras caramelizadas
  • Talabath Mejshe: carne molida y berenjena en capas con salsa de pomodores al horno
  • Tabule: perejil fresco, tomate, aderezo de hierbabuena
Yo tripeándome el Falafel.

Yo tripeándome el Falafel.

En el mundo árabe, hay algunas reglas implícitas a la hora de comer, las cuales seguí (después de que me las explicó nuestra community manager, nieta de árabes). Primero, que nada esta comida se come en grupo, compartiendo todo lo que se pone en la mesa. No son platos fuertes individuales, sino una variedad de platillos pequeños que se comparten entre todos. Segundo, lo primero que se pide son las cremas, son como el antipasto árabe. 

Antes de comenzar nos dieron un té de Jamaica natural tipo frosty. Estaba EXCELENTE. De mi cosas favoritas. Lo pueden ver al lado mío en la foto.

Las cremas estaban perfectamente logradas. La de remolacha fue inusual de la mejor manera, puesto que no es netamente tradicional, sino una creación fantástica del chef. 

El falafel, el tabule y el kibbeh crudo me hicieron percatarme de que nunca había comido uno bueno nunca. El falafel estaba perfectamente crispy y delicioso combinado con la crema de ajonjolí. El tabule refrescante y divino. El kibbeh, delicioso servido con o sin cebolla picada, con una textura y sabor súper agradables (algunos arrugarán la cara al leer "carne cruda", pero les digo que no saben lo buena que es).  

Cremas, Kibbeh y Tabule.

Cremas, Kibbeh y Tabule.

El resto de los platillos fueron una sorpresa. Nunca había probado nada parecido. El Rhes Elfaraun es la mejor versión de arroz con pollo que he probado en mi vida. El Talabath Mejshe me hizo darme cuenta de que los árabes son los reyes de la berenjena. Nadie la sabe preparar mejor que ellos.  El chorizo de cordero, fue excelente y ya. Los amantes de la parrilla disfrutarán. Trust me. 

Finalmente, llegó el momento del postre. Primero, me dieron un café con cardamomo. Dios mío, qué cosa tan gloriosa. Siempre me ha gustado mucho el sabor del cardamomo en tés, pero qué bueno es con el café. Además, justo la cantidad necesaria. 

Luego, nos sirvieron un Namura. La mejor manera de describirlo sería un ponqué moist y denso con miel, coco y sémola de trigo. A mi me encantó, mientras más comía más quería. Fue el acompañante perfecto. 

Namura y café con cardamomo.

Namura y café con cardamomo.

En general, me encantó la experiencia de haber ido a Damasco. Algo que me fascina de la gastronomía árabe es cómo se vive: tú haces tu reglas. La meta es disfrutar mientras se comparten los mismos sabores, probar todo sin orden ni seguimiento y mezclar todo lo que te parezca al son de tu paladar.  

A todos los de estómago atrevido les recomiendo este lugar para ir con amigos, familia o pareja y compartir un rato con buena comida acompañados por versiones de estilo árabe de todos los hits (Adelle, Ed Sheeran y hasta Game of Thrones) y la mejor propuesta de comida árabe que he probado.  

Food makes me happy.

Food makes me happy.

Personalmente, me encanta viajar con el paladar, ¿qué dicen ustedes?