Bien (boo)eno

Los sonidos que te inquietan después de ver una película de terror normalmente son ocasionados por el miedo interno que solo quita una temporada de Friends o tres películas animadas. Pero quién sabe, puede que esos miedos no solo estén en tu imaginación. 

Los fantasmas no solo existen bajo la sábana blanca cada Halloween, sino en la realidad o al menos eso es lo que aseguran estas personas que vivieron experiencias relacionadas a estos seres muertos pero presentes. 

En este #Mistikamaranta te mostraremos testimonios que asustan más que el fantasma de tu ex que no te deja tranquila.

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Los fantasmas

Los fantasmas son espíritus o almas errantes de seres humanos (o en algunos casos animales) muertos. Se manifiestan de forma perceptible, pero supuestamente también a través de sueños.

Veamos cómo fue la experiencia de estas personas. 

Testimonio 1

¿Cómo fue tu experiencia? 

Cuando era pequeño, solía ver a una figura joven rondar mi casa. Nunca comenté su presencia porque no quería alertar a mi familia, ya que nadie más había comentado haberlo visto. Aparentemente sólo lo veía yo, algunas veces sentado en las escaleras, otras veces como una especie de sombra caminando. No parecía estar triste ni melancólico, solo paseaba por ciertos puntos de la casa. Nunca emitió sonidos o tomó actitudes violentas, simplemente estaba ahí. Alrededor de unos seis años dejé de verlo. 

Testimonio 2

¿Cómo fue tu experiencia?

Nunca vi nada pero una vez me levanté en medio de la noche y me costaba volverme a dormir, pero tenía que hacerlo porque tenía un toque de gaitas al día siguiente. Me quedé mirando al techo y de repente algo me jala la pierna. Me moví muy poco porque mi primer instinto fue pararme y gritar “¡DÉJAME EN PAZ!”. Le conté a una consagrada de mi colegio y me dijo que fue un ‘alma del purgatorio’. Me acordé que mi vecino se había suicidado meses atrás. Fue creepy, pero le dije a mi mamá. Bendijeron la casa, y no pasó más nada.

Testimonio 3

¿Cómo fue tu experiencia? 

Estaba en un hotel en Orlando con mi familia y me tocaba dormir sola (somos tres hermanos y nos turnábamos con las camas para que uno durmiera solo una noche). Me paré en medio de la noche y me senté a ver el celular. Tenía una almohada medio abrazada porque nada, me gusta abrazar las almohadas. El punto es que sentí como si una mano presionara la almohada hacia mi. Me asfixié por un momento porque fue un golpe fuerte, y vi al espejo que tenía en frente. Recostado de la mesa de noche había un cuadro de Jesucristo que vale acotar, no estaba allí antes. Creo que era el del Sagrado Corazón o algo así. Grité o más bien gemí de miedo para despertar a alguien. Mi hermano se despertó y prendió las luces. El cuadro ya no estaba. 

Testimonio 4

¿Cómo fue tu experiencia?

Una vez estaba en mi casa y bajé a tomar agua. Al entrar a la cocina vi a mi hermano que murió hace años tomando un café. Se volteó y me sonrió. Nunca he sido miedosa con esas cosas, me fui a mi cuarto y ya. Dos semanas después pasó algo parecido, lo vi sentado en el mismo lugar comiendo algo, pero yo me quedé tranquila. 

Testimonio 5

¿Cómo fue tu experiencia?

Hace tiempo necesitaba encontrar un documento importante. Busqué por todos lados, desarmé la casa prácticamente. Fue todo un desastre, pero no lo conseguía por nada del mundo. Me rendí por el día y me fui a dormir. Soñé con mi papá, quien murió hace meses y en el sueño me dice que los papeles están en el primer cajón de la mesa de noche. Me desperté y me acordé del sueño, entonces revisé la mesa de noche y allí estaban los documentos. No estaban ahí antes porque había revisado todo, pero bueno... No sé qué decirte.

Testimonio 6

¿Cómo fue tu experiencia?

Después de mudarnos a una casa medio vieja empecé a sentir cosas raras. Escuchaba a niñitos riéndose y los veía corriendo por unos segunditos en los pasillos. Me asustaba mucho, en especial porque también se caían cosas a veces y las puertas se cerraban solas. Mis papás también notaron todo eso, entonces un sacerdote vino a la casa. Nos dijo que habían dos almas de niñitos, pero que no eran malos, que eran "almas buenas" y que habían muerto allí. El señor cerró una puerta de un cuarto pequeño que casi nunca usábamos y nos dijo que no la abriéramos nunca, que era mejor no entrar a esa habitación porque podían "pasar cosas malas". Ya me mudé, pero recuerdo que esa puerta quedó cerrada desde ese momento y que los niñitos dejaron de asustarme.

Testimonio 7

¿Cómo fue tu experiencia?

Una vez, en la Loma de La Virgen se murió un Don muy distinguido, Don Eulogio Contreras, que era dueño de una hacienda cafetalera cima arriba en la loma. A los difuntos distinguidos en esa época los llevaban en paño, el paño no era más que una sábana blanca y sobre la sábana iba la urna, las personas que llevaban al difunto a su última morada tomaban la sábana y de esa manera se mostraba el respeto al Don. Lamentablemente a mitad de camino en una curva se rompió la sábana y la urna con el difunto cayó en el piso, pero igual bajaron al difunto y continuaron sus exequias. Desde ese día, la curva se empezó a llamar “la curva del muerto en paño”.

Una noche, al llegar a mi camino habitual regresando a casa de mi madrina, que era esa curva, me encontré a un señor con un sombrero sentado allí. Yo muy educado le dije al señor “buenas noches” pero el señor al parecer no era tan educado porque no me respondió. Yo seguí loma arriba sin mayor novedad. Luego se repitió la escena en el mismo lugar no menos de tres veces. La cuarta vez, ya molesto, me paré justo frente al señor y le dije en tono de reclamo que no fuera maleducado, que me respondiera porque yo le estaba saludando. El señor giró la cabeza hacia mí y pude ver como brillaban bajo el sombrero sus ojos. Cuando empecé a helarme, el señor me respondió con una voz ultratumba: “Buenas noches muchacho y deja de llegar de madrugada a tu casa”. Sentí un escalofrío por todo el espinazo como nunca lo había sentido y empecé a caminar rápidamente sin voltear. Pero la voz volvió a decir en tono más grave y aún mucho más elevado “BUENAS NOCHES MUCHACHO Y DEJA DE LLEGAR DE MADRUGADA A TU CASA”. Yo pegué una carrera cuesta arriba sin voltear rezando por todo el camino, y mientras más lejos estaba de la curva del muerto más fuerte escuchaba la voz fantasmal, repitiendo la misma frase “BUENAS NOCHES MUCHACHO Y DEJA DE LLEGAR DE MADRUGADA A TU CASA”. Tal fue el susto, que al llegar a la casa de mi madrina demoré horas en recuperar el habla. 

No sé ustedes, pero si yo fuera un fantasma sería todo un "bonche".