Margaritas Deshojadas: ‘Solo queremos ser esposas y mamás’

Margaritas Deshojadas: ‘Solo queremos ser esposas y mamás’

Hace un tiempo tuve una conversación con mi ex suegra, y aunque por empezar con una oración así, sabemos que no puede salir nada bueno, no se impresionarán del rumbo que tomó cuando mencionó la palabra “compromiso”. Una palabra que a la que ella asegura que le tememos como si fuera Trump en tanga. Y en parte tiene razón.

A mis 21 años, ella no dejó de mencionarme lo incorrecto que era tener amigos una vez que ya estás con “el hombre de tu vida”. A mis 21 años, ella insinuaba que mi vida tenía que girar alrededor de mi pareja, de quien será mi compañero y padres de mis hijos. Como ya saben por como empecé el artículo, ella se convirtió en mi ex suegra, y su hijo en mi ex. Shit happens.

Por supuesto que entiendo su postura, pero aún así a mis 21 años no pretenderé que mi vida gire alrededor de un hombre. No va a pasar, o al menos no todavía.

Cuando le mencioné este pequeño relato a mi amiga del colegio, ella me contó la historia de la hermana del dealer del cuñado de quien le vende donas en la universidad al profesor que se acuesta con otro alumno que es el hermano de su mejor amiga. Se trata de la “Independiente”, o así la llamaremos ahora debido a la importante decisión que tuvo que tomar.

Ella tenía 25 años cuando su novio de toda la vida le propuso matrimonio. Él estaba emocionado imagino que porque tendría forma de amarrar a una mujer a su lado y evitar para siempre ser el soltero de sus amigos. Pero ella se sintió muy lejos de ser feliz. El día de la boda, “Independiente” habló con su suegra, quien la mareó sobre datos importantes para poder quedar embarazada y ser así “feliz para siempre”.

Yeah, right.

Claro que entró en pánico y al momento de decir sus votos dijo: “prometo convertirme en la persona que quiero ser, sea contigo o sin ti, prometo no dejar que nadie decida mi vida y que me hagan sentir miedo de ella. Además prometo no casarme hasta sentirlo no como una tarea impuesta por una vagina generalizada, sino porque quiero y porque me nace”. Ya su ex futuro esposo estaba a lo Hulk a la mitad de su discurso.

Lo interesante fue que no salió corriendo como cualquier otra persona haría, sino que se disculpó con el padre, le explicó la situación a sus papás y a su suegros y les dijo que ellos estaban equivocados, no ella. Tremendo insulto, ¿verdad? Pues no, pero como al final era mujer, quiso hacer una salida dramática y dijo:

“Yo lo que quiero es comer sin miedo a parecerle gorda a alguien”.

Y esas son las prioridades que cualquier mujer tiene derecho a ordenar a su placer.

Provecho.