Margaritas Deshojadas: 'nuestro pelo es nuestra obsesión' - The Amaranta
Si pasa un minuto sin acariciarlo, nos volvemos locas

El pelo es una de las más importantes formas de expresión de la mujer. Por muy poderosas que sean sus palabras, su peinado es lo que te dirá lo que necesitas temer de ella. Son muchos los ejemplos que lo comprueban: el coco pelado del estrés de Britney en el 2007, el corte pixie y decidido de Emma Watson en el 2013 y los mil cambios de Kim Kardashian el año 2017.

Es por eso que siempre que pasamos por un momento complicado como una breakup, renunciar a nuestro trabajo o incluso cumplir un año más, siempre querremos tener un peinado que represente esa metamorfosis espiritual. No basta con ropa nueva ni con un perfil renovado en Instagram.

Así que es cierto, tal vez estemos un poco obsesionadas con nuestro pelo. Lo justo y necesario. Porque prácticamente lo que le pasa a nuestro pelo, nos pasa a nosotras. Si se ve más vivo, más vivas estamos; si tiene un color más claro, más brillantes nos sentimos. Entonces por eso lo cuidamos más de lo que podríamos cuidar a nuestras relaciones.

No había estado completamente consciente de esta conexión pelo-alma hasta que una compañera de clases comenzó a manifestar síntomas de pelolitis. Algunos expertos pueden decir que no existe tal término para una condición que te hace sentir como se siente tu cabello. Pero otros insisten en que es un fenómeno presente en todas, solo que muy pocas los aceptan.

Los síntomas consistían en la premisa de “el día dependerá de cómo amanezca tu pelo”. Así que si mi amiga (la llamaremos Medusa) amanecía con el pelo rebelde, entonces todo el día estaba llevándonos la contraria. Si queríamos ir a almorzar en el cafetín de la universidad, ella salía con un tono insoportable y decía que íbamos a ir a la feria de comida, aunque no hubiesen mesas libres. También le daba con responderle al profesor y hasta al conserje que le pedía no caminar sobre el piso mojado.

Otro día, su pelo amaneció tan brillante que Medusa sabía todas las respuestas a los exámenes, participaba en todas las clases y hasta lograba conseguir el nombre del estudiante más bello de Derecho. Era algo impresionante. Casi parecía ser un súper poder.

Sus amigas antes éramos completamente ignorantes de estos cambios. Nos solíamos conformar con la simple explicación de que Medusa era bipolar. Pero un día que me dijo “yo sin mi cabello no tengo alma”mientras se acariciaba le pelo, logré conectar los puntos y observar cómo esta idea cobraba vida con cada día y peinado de Medusa.

Después de ver los comportamientos de Medusa, decidí aplicar esa misma idea en mí. A ver si yo también tenía pelolitis y no me había dado cuenta antes. Resulta que también la tenía.

Los días en los que mi pelo lucía esponjado y voluminoso, de repente me sentía más inflada y gorda de lo normal. No creo que haya tenía que ver con todas las empanadas que me comía o de las merengadas que tomaba. Claramente todo colaboraba de forma que mi cabello y yo nos conectáramos.

Otros días en los que tenía el pelo sucio, yo misma me sentía sucia, aunque me diera dos baños el mismo día. Me rehusaba a ver a mi novio y a salir a la calle hasta que mi cabello estuviera limpio, al igual que mi espíritu.

En fin, no sé quién dijo eso de que los ojos son el espejo del alma. Sin duda no conocía a una mujer obsesionada con su pelo.

Ver relacionados:

Margaritas Deshojadas: tal vez necesitas un 'girlsplaining'

Margaritas Deshojadas: lo que hacemos de verdad en una peluquería

Margaritas Deshojadas: 'cara seria, culo rochelero'