Margaritas Deshojadas: ‘No la soportamos’

Margaritas Deshojadas: ‘No la soportamos’

Hace un par de semanas, pensé que descansaba en paz de los misóginos del mundo cuando me reuní con mi mejor amigo quien prácticamente me obliga a tomarme una birra con él.

Yo solo quería una mega hamburguesa con refresco y dormir todo el fin de semana.

Sin embargo, ellos esperan el momento que menos lo esperas para atacar, pues cuando pedimos nuestra birra (él una Solera verde y yo una azul por mi falta de sed de cebada), el mesero nos dice:

“Las pidieron tal cual: una para hombre y otra para mujer”.

Mi reacción atorrante e inmediata fue intercambiar las birras en su cara. Mi amigo se río sin queja alguna y el mesero se fue algo incómodo, seguramente pensado algo como: “las mujeres se molestan por todo”.

En esa misma reunión, mi amigo se acordó de una chama que llegó a conocer una vez. Se trataba de “La Rusa”, una mujer que conoció a través de un poco de gente que no se acuerda porque estaba borracho cuando lo hizo. Solo sabe que lo que sea que haya hecho era lo necesario para ubicarlo en ese lugar y en ese momento para presenciar lo que todos los meseros misóginos no creerían.

Todos los miércoles había un show en un pequeño pero bastante visitado bar en Brooklyn, Nueva York. Esos eran los días en los que los dueños hacían una especie de concurso en el que decían que si algún hombre tomaba más que una mujer a la que llamaban “la Rusa” (porque su bebida favorita era el vodka, pero no se limitaba a ella), todos los tragos de esa noche iban gratis.

Al parecer era los miércoles porque “La Rusa” eran los días que ella terminaba de trabajar, pues solo trabajaba tres días a la semana. No me acuerdo a qué se dedicaba exactamente, probablemente a alguna compañía tecnológica desarrolladora de páginas web o tal vez arquitecta. No sabemos. Lo que sí sabemos es que nadie nunca ha ganado ese concurso.

Empezaba a tomar con un shot de tequila todos los miércoles a las 6 de la tarde y si para las 3 de la madrugada nadie ha llegado a su cantidad de alcohol, ella iba sin pagar nada.

Mi mejor amigo intentó caerle a esa mujer que al parecer tenía un sex appeal al que nadie se resistía pero no pudo. Intentó incluso ganarle pero tampoco lo logró. Lo que sí pudo es demostrarme que cuando una mujer se lo propone deja a todos muriéndose de la pea.

Claro que no sé si dijo esto así tal cuál, porque creo que ya yo estaba medio prendida con esa sola birra.

Siempre he sido una chapita después de todo, ¿qué les puedo decir?

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