Cómo les encanta decirnos qué ponernos o cómo maquillarnos

El piedroso camino que le espera a una inocente mujer para sentirse finalmente proyectada, nunca prescindirá de babosos que se la den de asesores de estilo. Porque en su lógica, no tan lógica, ellos son los “principales” consumidores de nuestro aspecto y por lo tanto quienes deberían tener la última palabra.

A algunas personas nos deleitaría mucho ver cómo se meten su “última palabra” por el c*lo. Lo que más me impresiona es la seguridad que tienen en su propio criterio porque, ¿qué vamos a saber nosotras de lo que nos luce y lo que no? Ingenuas que somos.

Desde un “deberías dejártelo largo” cuando te has recién hecho un corte de cabello, hasta un “déjatelas largas” cuando presumes orgullosamente de tu manicura fresca. Sin mencionar esas: “No me gustan cuando dicen groserías” o “Ay no, fumas…ya no me gustas”, que son igual de innecesario y no solicitadas.

Su inutilidad es tan grande que incluso una amiga tuvo el ingenio de adoptarlos para una peluquería de renombre por allá en Las Mercedes. El nombre de mi amiga es la Mami Experta, y decidió contratar a su ex para la peluquería de su mamá. Se trataba de una especie de iniciativa para que a las mujeres no les importara lo que algún ser externo pudiese decir sobre sus decisiones de estilo.

Su ex iba todos los días de 2:00 p.m a 6:00 p.m. para emitir el comentario que por fin ayudaría a decidir a las clientas. “Mira, chama, todo esto te queda horrible, te ves como gorda”, entonces la mamá de mi amiga y la clienta escuchaban este consejo y aplicaban todo lo contrario. Demostrando así que lo que dicen es completamente prescindible y hasta estúpido.

Sirven más para cultivar y retar a la buena autoestima que para tomarlos en serio. Dejarlos en visto es la única solución pues de nada sirve darles a ellos consejos de estilo, porque además de que no somos “quién para decirlo”, solo no vale la pena asumir un papel que no nos queda.

Nadie es estilista de nadie y si quieres serlo, mete currículum antes. Lo pensaremos entonces y tomaremos una decisión. No nos llames, nosotras te llamamos.

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