Porque no es física cuántica

En este universo de redes sociales, consumismo masivo y estereotipos todavía muy remarcados, nosotros, seres humanos víctimas de todo eso, seguimos esa corriente como si fuéramos un ganado en dirección al matadero.

Para mayor entendimiento, me refiero a que sin darnos cuenta, vivimos en un mundo donde lo cotidiano es seguir la corriente de la tendencia y aquello que sale del encuadre, nos aturde. Siendo aquello que nos aturde cualquier eventualidad que para nosotros, millennials latinos herederos de lo conservador, todavía no encaje en lo “socialmente correcto”.

Razón por la que surge esta columna, Los Miserials; un espacio de crítica plena a nuestra generación, como también a otras más viejas que no entienden nuestro estado constante de “jóvenes incomprendidos del siglo XXI”.

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A lo que viene la primera edición de este 2019:

‘Estamos en el siglo XXI, todos debemos saber cambiar un caucho’

Actualmente compartimos una cultura donde no es secreto para nadie que la figura masculina ha liderado, a nivel histórico, todo lo que se desenvuelve en la sociedad. Evidentemente hoy menos que antes, pero todavía surgen escenas conservadoras donde el protagonista masculino está más que impuesto.

Uno de estos puntos donde el macho siempre liderará, incluso de la forma más marcada, sería lo relacionado con la mecánica automotriz. En pocas palabras, cualquier ámbito que se relacione con un carro.

Sin pelos en la lengua, podemos decir que son minoría las mujeres que saben cómo funciona la mecánica de un carro. Así como si fuese otro idioma que nunca llegaremos a aprender, al momento de entender algo sobre nuestro vehículo, preferimos que cualquier Macho Alfa se encargue; incluso cuando se trata de algo tan básico como cambiar un caucho.

Es por esto que dedicamos esta edición a todas esas mujeres, e incluso hombres, que tienen que llamar a un amigo cuando están varados en una autopista con un caucho espichado.

En este siglo, donde a través de un teléfono podemos dominar el mundo, donde en horas puedes estar en otro continente y donde estamos al borde de una guerra nuclear, es inaceptable que nosotros, no sepamos cambiar un caucho.

Como si fuese un procedimiento de física cuántica, nos sentimos indefensos ante un hecho que, con fuerza y paciencia, se puede lograr sin la necesidad de pagarle a alguien para que te ayude. Con tan solo aprenderse el proceso y entender que te vas a ensuciar las manos, nos quitamos esa predisposición innecesaria y resolvemos un problema minúsculo.

Además, hay cosas más difíciles y tediosas que cambiar un caucho, como por ejemplo, dar a luz a un bebé.

Así que tú, joven incomprendido del siglo XXI que tiene un carro, pero no sabe ni cómo se abre el capó, entiende que para ser un adulto competente en esta selva de concreto, como mínimo debes saber resolver en casos de emergencia automotriz y así no terminar robado en medio de una autopista mientras esperabas a que tu papi te auxiliara. 

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