Pues en una Venezuela donde mínimo se necesitan dos trabajos, creo que sí

Ahora que los horarios de trabajo están sobrevalorados, que cualquier cosa se puede aprender por YouTube y que los influencers mayameros están a punto de dominar el mundo, nosotros jóvenes incomprendidos de este nuevo milenio somos los encargados de hacer que todo esto siga funcionando, además de ir evolucionando con la tecnología sin volvernos completamente dependientes de un celular.

Entre trabajos, salidas y estudios, nos bandeamos en una Venezuela imposible para lograr ser alguien en la vida, ganarse unos “rialitos” y tomarse unas cervezas de vez en cuando. Lo que nos hace adultos casi responsables de nosotros mismos, quienes después de tanto trabajo y rumba, necesitan descansar.

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Si un joven incomprendido del siglo XXI que tiene 24 años, no sabe lo que es una oficina, usa la tarjeta de su papi y ha repetido la misma materia en la universidad cuatro veces y se la pasa quejándose porque está demasiado cansado, esa excusa es tan válida como la transparencia de los fondos de nuestro gobierno.

Ahora, si ese mismo joven está haciendo una pasantía en las tardes, estudia en las mañanas, no pisa su casa hasta las 8:00 p.m. y los fines de semana sale a rumbear, es normal que a mitad de semana cargue unas ojeras tan feas como las de este niño:

“Pero, hijo, no puedes estar cansado, yo tengo más del doble de tu edad y no duermo hasta las 2:00 p.m. del domingo”. Es lo que probablemente te diría tu mamá después de levantarte porque tienes demasiado tiempo hibernando.

Pues no, señora. Si usted juega cartas, hace pilates y va a la peluquería, dudo que su nivel de cansancio llegue a sobrepasar los límites de lo normal por pasar mucho tiempo con las manos y los pies en una ponchera.

Así que padres, madres, representantes o responsables, si su hijo es una marmota sin ningún tipo de aspiración en la vida, reclámeselo hasta que decida pararse de su cama mugrienta. Pero si el niño se tiene que levantar una hora más temprano en las mañanas para hacerse almuerzo en tupperware, dejen de reclamarle porque, en vez de acompañarlos a ver una película en la noche, decidió acostarse a las 9:00 p.m. del cansancio.