Ni ser comunista tampoco, pero eso sí es horrible

Como todos sabemos, y hemos hablado mil quinientas veces en esta maravillosa columna, la mayoría de nuestros padres viven ahogados en una laguna de costumbres sociales conservadoras y no entienden lo que significan los cambios generacionales que adaptamos nosotros, jóvenes incomprendidos de este siglo.

En este caso específico, la sexualidad es y será un tema prohibido si a tu mamá todavía le espanta la palabra “anticonceptivo”. Así tengas 24 años, un novio serio que conoce a tu familia y que tus papás sorpresivamente quieren, todavía te va a tocar mentirles cuando te quieras ir a la playa sola con él, diciéndole que el plan es con treinta personas y por supuesto acompañados de padres.

Ahora imagínate si eres niña y en vez de novio de toda la vida, descubriste que también te gustan las mujeres.

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‘Mamá, ser homosexual no es una etapa’

Sin duda alguna la palabra tabú en Venezuela actualmente viene acompañada de su sinónimo, “la homosexualidad”. Obvio años atrás mucho más que ahora, pero todavía escuchamos sustos y sorpresas cada vez que en un evento social hay dos “m*riquitos” agarrándose las manos.

Siendo una situación tan sencilla, normal y que además no nos incumbe, nos molesta la simple presencia, todo bajo la excusa ordinaria de que Dios nos hizo hombre y mujer por una razón.

Pero como afortunadamente las cosas han cambiado, ya no es ilegal que te guste alguien de tu mismo sexo. Ahora, cuando un niño se siente tan presionado porque no sabe cómo decirle a su mamá que tiene novio, pasan cosas terribles como relaciones a escondidas, el fingir constante y hasta consecuencias de salud sumamente peligrosas.

El joven se arma de valor y le dice a su mamá: “Mamá, soy gay”. A lo que inmediatamente su mamá, que ya lo sabía porque es su hijo y lo conoce por completo, le dice: “Tranquilo, mi amor, eso es una etapa”.

Pues déjeme decirle, señora retrógrada incapaz de entender que su hijo sigue siendo la misma persona, si el niño es gay, no es una etapa; si le gustan las niñas también, pues es bisexual, y si decide contarle, es porque siente la confianza y espera una reacción positiva de su parte; no que le diga que “eso se le pasará”.

Ahora tú, joven incomprendido del siglo XXI: si eres gay, fino; si te gustan los niños y las niñas, también, si eres heterosexual, pues fino también. Entendamos por supuesto que no es “una etapa”, y que hay mil cosas más importantes por las qué preocuparse; como el resolver vivir en Venezuela, por ejemplo.