A lo que ella responde ‘herejía’

Cuando vives en una sociedad donde el concubinato es un tabú, ser gay es horrible y solo los hombres pueden manejar de noche, es muy común encontrarse escenarios frente a generaciones mayores, donde tú, joven incomprendido del siglo XXI quedas atónito ante la reacción de tu mamá cuando le dices que te quieres ir a la playa con tu novio de tres años.

“Hija, eso es pecado. Usted no se va a la playa con ningún novio hasta que esté casada”. Es lo que te respondió tu mamá, por lo que el fin de semana siguiente le dijiste que fuiste con una amiga del colegio y su familia.

Son escenarios que ellos, conservadores profetas de la culpa cristiana, no entienden ni nunca entenderán, mientras a ti te parece sumamente normal que a tu primo y a ti les gusten los mismos niños.

Y como esta columna fue creada para hacer eco de nuestras calumnias como generación incomprendida, venimos con Los Miserials de esta semana, dedicado a padres, madres, representantes o responsables fieles creyentes de las herejías ancestrales:

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‘Mamá me hice un tatuaje’

“¡Hija eso es de prostitutas!” fue lo que te dijo cuando le comentaste que tenías una cita para tatuarte la semana siguiente.

“Tú llegas a esta casa con un tatuaje y vas a ver dónde duermes porque aquí no aceptamos esas cosas horribles”. Fue lo que respondió cuando le dijiste que el tatuaje ya estaba pagado.

Como buena señora, hija de la Cuarta República, de padres conservadores y católicos hasta morir, tu mamá no entiende que rayarse la piel, además de ser tú problema porque es tu cuerpo, hoy en día es más normal que comprarse unos zapatos (y más barato también).

“Te van a pegar una enfermedad”. Es uno de los argumentos que probablemente saquen tus papás para defender su punto; el cual es completamente falso, ya que cualquier tatuador del mundo debe usar una aguja nueva al marcarle la piel a una persona.

“Los tatuajes son solo para marcar a los presos”. Continuando la conversación, usarán este argumento de hace cuatro siglos, para referirse a que los presos llevaban tatuajes como identificación en las cárceles.

“Además no entiendo qué significa ese diseño”. Es lo que pensó tu mamá al momento que le mostraste el tatuaje.

Pues significa, que conseguí la plata para tatuarme y que me dio la gana. Al final, si quiero parecer un cuaderno mal rayado de preescolar, pues es problema mío.