Pero ella obviamente nunca lo va a entender

En este mundo, donde un chofer de autobús sin título universitario es presidente de un país, donde cualquier persona con un teléfono inteligente puede llegar a la fama, y donde existen restaurante para gente vegana, evolucionamos poco a poco a través de esos típicos estereotipos que hace unos años regían a la sociedad.

Como por ejemplo:

Que en Arabia Saudita las mujeres puedan manejar.

Que se regule el consumo de tabaco en lugares públicos.

Que los horarios de trabajo estén sobrevalorados.

Que la marihuana sea legal en muchos estados del mundo.

Que el sexo sea un verdadero negocio.

Viniendo de una cultura ultra conservadora y machista, en Venezuela hemos evolucionado, antes tu mamá ni siquiera sabía lo que era un partido político y ahora tú formas parte del centro de estudiantes de tu universidad. Cambios que para bien, nos abren la mente y nos hacen entender que en este mundo de grises, definitivamente hay espacio para todos.

Pero como siempre existe la excepción, y es imposible cambiarle la mentalidad de un día para otro a una señora que creció con un padre que no la dejaba usar falda, venimos con Los Miserials del día de hoy:

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‘Mamá el pole dance sí es un deporte’.

“Dios Santo Cristo Bendito”, fue lo que respondió tu mamá cuando le dijiste que ibas a tomar unas clases de pole dance con tus amigas. 

“Hija, eso es de prostitutas”, fue lo que respondió tu mamá cuando le dijiste que la clase ya estaba pagada. 

Siendo un deporte acrobático reconocido en todo el mundo, el pole dance, además de encontrarse en la gran mayoría de los stripclubs de esta ciudad, también forma parte de una cultura relativamente nueva, donde el erotismo pasa a un segundo plano para demostrar las acrobacias y la fuerza necesaria en este deporte.

Hablando con sinceridad, al menos que tu mamá fume marihuana y te incentive a usar métodos anticonceptivos, si forma parte del club de las ‘Post Conservadoras de la Cuarta República’, no va a entender el hecho de que tu quieras tomar clases de acrobacia bailándole a un tubo. 

Es cuestión de ir poco a poco, demostrar los beneficios (como que te vas a poner buenísima), que no todo el mundo está en pantaleta y sostén, y que al final es una disciplina súper difícil. O sino puedes simplemente revelarte y decirle a tu mamá que ya tienes 21 años y haces lo que te da la gana.

¿Qué es lo peor que puede pasar?

En esta Venezuela probablemente quedes indigente, pero no importa, igual todos nos vamos a morir de algo.