Porque en esta Venezuela hay mil cosas más importantes de qué preocuparse

Haciendo un recorrido por épocas pasadas, imaginemos a nuestros abuelos en sus años mozos, donde el hombre pedía permiso en casa de una joven para salir con ella, eran chaperoneados en todo momento y la virginidad se perdía a los 19 años en la respectiva noche de boda. O una generación más adelante, nuestros padres, quienes sin un teléfono inteligente, se llamaban a las casas para ver si podían salir al cine un viernes por la noche.

El hombre del siglo pasado sin redes sociales, aunque a nosotros millennials nos parezca increíble, interactuó, hizo amigos, planes a la playa e incluso una vida a futuro. En cambio a nuestra generación, jóvenes incomprendidos del siglo XXI, nos cuesta decidir si ir a una fiesta o no, solo porque tu grupo de amigas tiene más de 15 minutos sin responder el teléfono.

Sumamente dependientes al aparato que nos comunica con medio mundo, nos hemos personalizado a través del celular, haciendo que cualquier relación afectiva, laboral o social, pase primero por el filtro del texto.

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Y a eso viene la edición de Los Miserials de esta semana:

‘Le escribiste al tipo, le diste like, gran v*ina’

Claro que no. O sea, qué pena escribirle yo, pues.

No, querida. Si le escribiste ebria a las 3:00a.m. un viernes, asume tus acciones y deja de darte mala vida porque el chamo no te respondió que hay mil cosas más importantes por las que preocupaste. Ahora, si estás saliendo con un tipo, es miércoles, te estás rascando la barriga en tu casa y te provoca ir al cine, ¿por qué no invitarlo tú?

Porque él siempre tiene que escribir primero.

Pero por supuesto que no. Ya estamos lo suficientemente grandes como para dejar la ridiculez de esperar al lado de un teléfono a que el tipo escriba.

Para nosotras niñas miserables de este nuevo siglo, no está bien amargarnos la vida solo porque estabas viendo sus fotos del 2013 y se te escapó un like. En un mundo donde por fin se están defendiendo nuestros derechos, las mujeres trabajan el triple que antes y los tacones están completamente sobrevalorados, no podemos perder tanto tiempo pensando en aquel error de llamar al tipo que te gusta el fin de semana pasado.

Pero si lo llamé y ni me contestó…

Bueno, pues entonces no era el hombre para ti mujer. Si lloras un poco porque te sientes ignorada, piensa en la niña gafa de tu promoción que se acaba de comprometer con el novio que le monta cachos; eso sí es para llorar.

¿Entonces no está mal que le escriba?

Ni bien ni mal, es una estupidez. Si te escribió, fino, y si no, pues escríbele tú.