Porque no existía la chía e igual todo era normal

Como el mundo a través de su larga historia ha evolucionado para bien, nosotros seres humanos envueltos en una selva de concreto e internet, nos aprovechamos, para bien o mal, de todos los beneficios que nos pueden dar este mundo tecnológico: 

Estudiar a través de una computadora.

Pedir comida por el teléfono.

Burlarse de Marko Música.

Atravesar un continente en una lata gigante con alas.

Enterarse de las noticias que pasan en el mundo. (A menos que vivas en Corea del Norte).

Son miles los beneficios que nos ha brindado el universo de la tecnología, que solo nos hacen pensar cómo carrizo hacía mi abuela para entretenerse sin un teléfono inteligente hace cincuenta años. Lo único que sí nos queda claro es que, sin todo el desarrollo de la industria nutricional, la gente tenía vidas felices como todas las generaciones; sin Instagram, pero a fin de cuentas con normalidad. Claro que el factor medicina nos ha brindado más años de vida, pero ¿qué tan necesario es incluir kale en tu alimentación?  

A lo que viene Los Miserials del día de hoy:

‘Deja de cuidarte tanto’ 

Si algo está de moda en este mundo de redes sociales, son los concursos en Instagram, las rutinas de ejercicio y las recetas de comida fit. A través de una pantalla, todos los usuarios consumen contenido llamativo, como a la vez compiten constantemente por publicaciones más bonitas, más “sanas” y con más likes. 

Influenciados por un mundo de apariencias, tendencias y estilos, personas deciden cambiar radicalmente su manual de vida, observando hasta el último componente que trae el producto, “porque si tiene un gramo de azúcar, no lo puedo comer”.

Siendo evidentemente un estilo de vida sano, con muchos beneficios y comidas bonitas, no está de más recalcar que la radicalización de los alimentos que están de moda solo por ser “fit” ya que los tradicionales pueden tener repercusiones de salud, es una exageración. En el siglo pasado no existía la leche de almendras y la gente vivía de manera normal; sin andar pendiente de cuántos gramos de grasa, proteína o carbohidratos tenía el chocolate que te acabas de comer. Una cosa es dejar los lácteos por ser alérgico, y otro porque la grasa nos va a meter. 

Sí. El exceso es malo y la salud importa, pero no debemos ser radicales a menos de que nuestra condición física nos impida consumir todo lo que es bueno en el mundo.

Así que tú, joven incomprendida de 25 años que tienes dos meses haciendo la misma rutina de ejercicios y se gasta toda la quincena en harina de cambur solo porque Sascha Fitness lo recomienda, entiende que si tu abuela llegó sana y salva a los noventa, no fue porque se tomó en ayunas un agua caliente con limón.

Como todo en esta vida, es cuestión de balance; así que si quieres comerte dos empanadas de desayuno en la universidad, hazlo. Pero no todos los días a cuenta de que es lo más barato, sino en un mes rodarás por los módulos de clase.