Las mejores cag*das que puedes darte el lujo de hacer en tus veinte

Ya habrán notado que tengo una fijación con todo el mantra que involucra “vivir tu vida al máximo”, “YOLO”, “carpe diem” y ese tipo de cosas intensas de películas hipsters o de bajo presupuesto. Es una actitud que nace a partir de la necesidad de dejar que otros se metan en mi vida y permitirles tomar mis decisiones por mí.

Tipo qué oferta de trabajo debo aceptar, con qué chamo debería salir, qué lentes de sol debería usar o no y cuándo, o cualquier estupidez parecida. En la adolescencia, es normal que esto te pase. Pero a los veinte, si sigues en esa misma onda, te garantizo que tus treinta serán algún tipo de película extranjera independiente que deprime a cualquiera que la vea o se entere de ella.

Nadie quiere ser una película depresiva, extrajera e independiente. Despiértate y como dijo mi profesor de Estructuras Dramáticas de noveno semestre: “cáguenla, cáguenla mucho”.

Háblale a tu crush y siéntete incómoda mientras lo haces

Porque es mentira que vas a hacer algo súper de película y va a terminar enamorándose de ti, pero vale la pena intentarlo.

Dile a ese jefe insoportable que es una porquería de persona

Todos en algún punto tenemos un jefe insoportable y si lo mandas a la m*erda podrías compararte con todos esos genios a los que no les importó perder conexiones con personas importantes.

Solo asegúrate de convertirte en un genio después, just in case.

Acepta las situaciones en las que todo se está cayendo

Me refiero particularmente a viajes o incluso a relaciones románticas. Porque los beneficios de “pelar bola” en cualquiera de estas situaciones es que cuando sales de ellas, terminas sintiéndote como un Yoda de la vida, sabio con conocimiento más o menos infinito sobre lo dura que puede ser la vida.

Arriésgate a estar con ese mamagü*vo que siempre te movió el piso

Tal vez deje de ser un imbécil por ti y muy probablemente no. Pero al menos vas a cerrar ese ciclo, como todos, del extraño afán de estar con estúpidos que no dan la talla. Te costará un corazón roto, pero es como dicen “what doesn’t kill you makes you stronger” (sí, sigo con las frases trilladas).

Hay muchas cag*das que puedes hacer en tus veinte, puedes meterte en una pelea en la que sabes que no quedarás paralítica, comer tantas veces lo que te dé la gana ese plato que amas hasta que te de una intoxicación y hasta insultar a alguien famoso por las redes sociales y que se lo merezca.

El punto está en cometer tus propias cag*das, porque al igual que tus logros, son tuyas y de nadie más.

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