La verdadera razón por la que no puedo dejar de disculparme por tonterías - The Amaranta
No, no es que me sienta culpable

Estoy convencida de que esto de disculparse por absolutamente todo es una plaga que ha azotado a la modernidad y nos ha hecho a los infectados una paria de la sociedad. O algo así.

Lidiar con gente como yo es como ver una película que ya sabes cómo va a terminar.

Persona normal y sana: “Hola, ¿disculpa estás usando la guasacaca?”.

Yo: “Ay, no, sorry. Toma”.

¿Hubo alguna necesidad de decir “sorry”? Sí y a la vez no. No era necesario para la otra persona, pero para mi sí. Y la verdad es que no sabía por qué hasta que me tocó escribir al respecto.

Si tienes una necesidad patológica de disculparte por todo, debes entender algo: lo último que sientes es culpa, dices “perdón” pero lo que menos estás haciendo es eso. No te equivocas a cada rato ni mucho menos estás confirmando tu “quedar bien” con los demás. Y tampoco estás enferma ni siendo víctima de alguna plaga que afecta tu capacidad de socializar.

Yo he desarrollado dos teorías

1. Lo tienes pegado como la muletilla más molesta del mundo después de “esteeeeeeeee…”. Simplemente ya forma parte de tu vocabulario como si fuese “gracias”, “por favor”, “marico” o “coño”. Es tu punto y final de cada oración de exclamación o interrogación que te hacen tus panas o conocidos.

2. Quieres hacer entender que te importa pero a la vez terminar con el asunto lo más pronto posible. También cabe dentro de las causas la necesidad de transmitir empatía con CUALQUIER hecho que esté ocurriendo. Responder “sorry” a “Ay, me se cayó el bolígrafo” o a “¿has visto mis lentes de sol?” es completamente entendible para quienes hablan el idioma.

Pues si no sufres de disculpalitis, no entenderás lo rara pero necesaria que se vuelve la palabra “Disculpa”, y todo mientras estás absolutamente inconsciente de tu adicción.

Es inevitable si tiendes a disculparte a cada rato porque ya lo dices en automático y no sientes necesidad de cambiarlo porque no es nada malo. Para muchos puede serlo, y no tanto malo sino fastidioso de escuchar, lo que también es cierto.

Muchos de mis amigos se molestan conmigo, me lo prohíben y hasta me mandan a tomar un shot cada vez que lo hago en una reunión (de lo cual no me quejo tanto), pero otros entre los que incluyo a mi novio han decidido omitirlo. 

No hay cura. Sin embargo, como cualquier otra muletilla, considero necesario manifestarse contra esta palabra.

Hasta entonces, entiendan que no busco su perdón.

Sorry not sorry.