Ahora esta es la generación a la que puedes culpar de todos los desastres del mundo

Ahora esta es la generación a la que puedes culpar de todos los desastres del mundo

Como miembro activo de la generación a la que se culpó por arruinar todo, desde el desayuno hasta la jubilación, me alivia pensar que pronto, por no decir ahora mismo, todo será culpa de otra descendencia que no tiene nada que ver con mis costumbres o decisiones de vida.

Aunque esto solo suceda a costa de la señora Muerte (sí, la Muerte es mujer porque en Hollywood y aquí queremos inclusión femenina) acercándose cada vez más y hundiendo su pseudo-baston con hojilla, que estamos seguras de que se llama “guadaña” pero necesitamos la imagen visual, en el borde de nuestra tostada de aguacate que pronto dejará de tener sabor para nuestros ancianos receptores de gusto.

Y dejando a un lado que realmente existen verdaderas razones para odiarnos; nos sentimos aliviados de que los ataques y acusaciones por ser flojos, pegados al celular, inconstantes, egocéntricos y soñadores (en un sentido peyorativo) prometan disminuir en presencia de otro grupo generacional con más cambios y equipos electrónicos que nosotros.

Para liberarnos de la carga en nuestros hombros, les presentamos la próxima generación encargada de “destruir el planeta”, “acabar con todo lo que se mueva” y “romper con las valiosas costumbres de la humanidad”: los iGen.

Como los iPhones pero con personas.

No solo aman los iPhones, sino también otras muchas cosas que comienzan con “i”, como el individualismo, la irreligiosidad y la i-tolerancia (esto es lo que ocurre cuando tus conocimientos son limitados).

Nacidos entre 1995 y 2012, los iGens realmente se llaman GenZ, pero ya que nadie llama a los millennials GenY”, es poco probable que GenZ se pegue. Y al igual que nuestra generación, ya han pisado el terreno conocido de exageración y alarmismo que le regala titulares sensacionalistas a los medios nacionales e internacionales. 

La crítica intergeneracional es una de nuestras más grandes tradiciones humanas, como las costumbres religiosas o el arte. Con ella, aliviamos la ansiedad y preocupación por el envejecimiento y la mortalidad, y nos damos palmadas en el hombro por ser mejores que nuestros reemplazos.

Es decir, los dejamos heredar la tierra pero les decimos que lo están haciendo mal todas las veces que nuestras cuerdas vocales nos permitan.

Aún más si eso nos ayuda a obtener clicks, subir ratings y vender más periódicos.

Así que, para resumir el perfil de los iGens, según las suposiciones del mundo, podríamos comenzar con que son “totalmente diferentes a los millennials, no conocen más nada que la tecnología, son absortos en sí mismos, menos felices, más realistas y más prácticos en sus actitudes laborales.

Y gracias a su crianza protegida y lenta, son menos independientes. iGen llega a la universidad con menos experiencia en situaciones de adultos, incluido el sexo y el alcohol, por lo que es posible que no sepan cómo manejarlos.

Quien haya hecho esta afirmación no ha visitado un bachillerato moderno.

Pero está bien, no hay nada de qué preocuparte iGen. Puedes vivir con el consuelo de que siempre vendrá alguien más; otra generación a la que culpar