F*ck el carómetro

La mayoría de los venezolanos fijan el día del inicio del fin en 1999 cuando el líder supremo intergaláctico ganó las elecciones presidenciales. Yo creo que fue 7 años después, en el 2006. Cuando salió El Secreto.

El día en que cada adulto responsable empezó a creer en la pseudociencia como verdad universal, nos fuimos oficialmente a la m*erda. Lo hemos demostrado en cada una de las elecciones que hemos tenido desde entonces.

El problema con la “Ley de la Atracción”, no es solo que suena cursi, sino que está basada en nada. Es una manera reductiva de ver la vida, se basa en “ciencia” de dudosa procedencia, y lo peor de todo, le abre la puerta a otro montón de charlatanes. Principalmente, a todos esos que se creen expertos en programación neurolinguística y te hablan de lenguaje corporal.

Leer un libro que te enseñó que cruzar los brazos es señal de que alguien está cerrado a escuchar nueva información, no te hace un experto. Haber visto un episodio de Criminal Minds en el que explicaban qué significan las “microexpresiones”, no te hace un detector de mentiras. De hecho, aunque lo fueses, los detectores de mentiras no son infalibles. Peor, en la vida real, la ciencia del comportamiento como la que usan en Criminal Minds es súper criticada porque no hay evidencia de que sirva realmente para resolver casos.

¿Si el FBI no puede adivinar con exactitud cuando un sospechoso les miente en su cara, qué te hace creer a ti que puedes interpretar el movimiento de ceja de Diosdado Cabello a través de una rueda de prensa programada?

Una y otra vez, en cada elección, lo hacen. Recurren a uno de los peores enemigos que tenemos como sociedad: el carómetro. A veces lo quieren hacer pasar por algo más formal como “lenguaje no verbal”. Es completamente inútil. No estás entrenado de manera formal. Puedes llamarlo “carómetro”, “análisis anecdótico y parcial con resultados que nadie debería tomar en serio”, o “lenguaje no verbal”, el resultado es el mismo, una interpretación vacía y poco preparada.

Las personas que están gobernando este país no se montaron ayer. No son tan pend*jos como queremos creer que son. No van a salir a una rueda de prensa programada sin haber practicado una y mil veces todo lo que iban a decir y cuántas veces iban a hacer temblar el cachete izquierdo mientras levantaban ligeramente el meñique derecho. Estás proyectando lo que quieres. No estás analizando. Deja de intentar predecir lo que piensan y de paso, por amor a Venezuela, deja de ver CSI.