Erotismo Carliano: el propósito del sexo

¿Qué pasó la primera vez que tuvieron relaciones? Perdónenme, pero en el momento en el que le dieron click a este artículo, debieron haber dejado la pena en el clóset. A mí por ejemplo, me pasó que dejé de romantizar cada roce, cada acercamiento y cada guiño. Nada de eso me iba a llevar a tener una historia de amor sacada de una novela de Jane Austen, sino que podía terminar en el crudo y clásico sexo. Y no hay nada de malo con eso.

Sentí un poco de pánico por esa ruptura. Pero a mi mejor amiga, por otro lado, le emocionó infiltrarse en otro mundo completamente distinto, otro secreto para entender el comportamiento humano: ¿por qué las personas actúan de cierto manera u otra? Las respuestas a esa pregunta dejaron de ser PG-13, y ahora puede presenciar todo el amplio repertorio que le sigue. He escuchado también que en el momento en que perdemos la virginidad somos “mujeres de verdad”, pero lo cierto es que no podría estar menos de acuerdo. Sin embargo, sí se alcanza un nivel mayor de madurez y comprensión. Bueno, en algunos casos.

En esta edición de Erotismo Carliano veremos qué cambio tuvo en nuestra protagonista el hecho de haber tenido relaciones… y además haber probado cientos de posiciones y tenido un íntimo encuentro entre ella y su vagina.

El personaje sin nombre de esta historia que podría ser la vida de miles de mujeres alrededor del mundo, en realidad llenó su cabeza de confusión al verse inmersa en un entorno donde el sexo tiene gran peso. Publicidades, películas, poemas, incluso celebridades tenían todo un historial relacionado y entonces parecía como un telón abriéndose detrás de show. Ahora ella formaba parte de todo eso.

Al caminar por la calle podía saber -ahora con exactitud- lo que los babosos en la calle pretendían. En ese aspecto, la repugnaba. Pero cuando iba a una fiesta y un muchacho a lo Ryan Gosling la miraba entendía que podía pasar algo romántico o simplemente ser un pedazo de carne a su conveniencia. Y lo mismo podría ocurrir con ella. Ya estaba esa opción disponible al lado de su nombre como la descripción de una aplicación: “ahora disponible en la cama”.

Ya se volvió loca probando distintas posiciones y ya sabe cómo hacerse vibrar. Sin embargo, ¿qué diferencia tenía en ella misma esas vivencias? Todavía quería viajar por el mundo, graduarse de Derecho en su universidad, leer todos los libros de su biblioteca y aprender a hablar portugués. También quería tener sexo. Pero no de cualquier tipo ni con alguien al azar, sino darle significado a todo ese entorno transformado. Porque en realidad se trata solo de un simple y común apareamiento heterosexual. Es decir, ¿por qué entonces existen tantas canciones, películas y poemas al respecto si es algo tan simple?

Es por esta razón que nuestra protagonista llegó a la conclusión de que debía buscar en ella y sus necesidades el propósito del sexo en su vida. Además de seguir fantaseando con el que atiende en el cafetín de su universidad, con Brad Pitt en los noventa y con Penélope Cruz en cualquiera de sus etapas; el sexo -como todo lo demás- es en lo que uno lo convierte. Y ese es otro proceso porque el que le tocaba pasar.

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