El lado bueno de enamorarse en este peo

El lado bueno de enamorarse en este peo

Una vez leí en Facebook uno de estos post malintensos sobre gente importante hablando del amor, esta vez fue Liam Neeson. Dijo que el amor es lo único que no duele, lo que sí duele es ser engañado, envidiado, lo que duele es la hipocresía, y ese tipo de cosas.

Bueno, ciertamente, Neeson no amó en Venezuela.

En todas partes enamorarse es un peo, de otra forma no idolatraríamos las grandes historias de amor como las de Grace Kelly, o la de Elizabeth Taylor y Richard Burton y hasta la de Kate Middleton y William. Amamos ver a otras personas enamorarse como si fuese viajar a la Luna porque es algo casi imposible para muchos mortales. Pero acá, igual que sacarse la Visa y hacer mercado con sueldo mínimo, enamorarse es pesado.

Porque si lo pensamos bien, ¿cuál es el propósito de enamorarse en primer lugar? Queremos sentirnos seguros, dejar de preocuparnos de si le respondimos con el emoji correcto o si nos va a responder la solicitud. Necesitamos sentir que podemos pelear con todo y luego tener un hogar al dónde volver y ver lo último de Netflix en paz. Pero para eso, es necesario saber que podemos contar con esa persona en un buen rato, no hablo de tres meses, un año o dos, sino de mucho más tiempo, porque de eso se trata enamorarse: querer prolongarlo, ya el resto es puro culito y Tinder.

Sin embargo, cuando te arriesgas a contar con una persona por más tiempo de lo que lo harías con un culo, ya aparece la famosa frase “me voy del país”. Entonces llega la otra incógnita, ¿te vas con ella? La mayoría de las respuestas suele ser un doloroso “no”, porque tenemos planes de quedarnos por más tiempo, de irnos a otra parte o simplemente porque no queremos hacer planes. Y ahí es cuando el amor en Venezuela duele.

Siento que solo he dicho cosas malas, en parte porque es imposible obviarlas y por otra parte porque muchos podrían no entender mi punto. Ahora sí diré lo que considero que es lo único bueno de enamorarse acá: los sentimientos son más claros que el cielo en julio.

Nadie aquí puede darse el lujo de perder el tiempo. Si alguien solo quiere salir y pasarla bien, así se dice y así suele pasar. Y si alguien quiere algo serio, así se dice y así suele pasar por miedo a que el reloj timbre para cuando se acabe el tiempo y tenga que irse del país. 

Por esa misma claridad, las cosas también escalan a la velocidad de bachaquera comprando Harina Pan.

La ilusión de enamorarnos nos hace creer que cada persona nueva que conocemos y no nos deja en visto los memes, es the one. Ahora, en otras partes del mundo, el proceso de darse cuenta que no son el uno para el otro puede tomar años, porque no hay presión de averigüarlo. Aquí es cuestión de meses, porque los planes pueden tocar en cualquier momento la puerta y es necesario saber si se hará de uno o de dos.

Si con todas las presiones del mundo, el estrés, la falta de motivación e incluso el miedo ese amor aún perdura, podemos tener la certeza de que ese amor no nos matará de dolor. Todo lo contrario, porque el dolor ya lo sentimos por nuestro país.

Y en situaciones así, quien se queda a pesar de todos los filtros es justo quererlo porque Dios sabe que en este país y en el resto del mundo enamorarse está pelúo.