¿Quién no quiere volver a ver a sus seres queridos?

Así comienza esta leyenda que pertenece a las mitologías china y japonesa y que seguramente te suena porque tanto Sebastián Yatra como Chino y Nacho la tomaron de referencia para sus canciones. 

La primera versión de esta historia se remonta a hace muchos años en un reino gobernado por un joven emperador que un día se enteró de que en una de las provincias de sus dominios residía una bruja que tenía la capacidad de ver el hilo rojo del destino, por lo que la mandó a llamar al palacio para que buscara el otro extremo del hilo que llevaba atado al meñique y lo llevara ante su futura esposa. 

La bruja accedió y lo condujo hasta un mercado donde una campesina pobre con un bebé en brazos ofrecía sus productos. ‘Aquí termina tu hilo’, le dijo la bruja. El emperador, creyendo que se trataba de una broma, enfureció y empujó a la campesina que cayó al suelo con la bebé, provocando que esta se hiciera una herida en la frente y ordenó a sus guardias detener a la bruja y ejecutarla.

Muchos años después, el gobernante debía contraer matrimonio por lo que le aconsejaron casarse con una de las hijas de sus generales. El día de la boda, cuando el emperador descubrió el hermoso rostro que se escondía tras el velo de la que sería su esposa, vio una cicatriz en la frente que años atrás él mismo provocó cuando esta era apenas un bebé.

Además de esta versión existe otra, ya que según un artículo de la agencia española Europa Press, se habla de "un anciano que vive en la luna, sale cada noche en busca de aquellas almas que están predestinadas a encontrarse en la Tierra. Cuando las encuentra, las ata con un hilo rojo para que no se pierdan jamás".

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Con esta historia que nos llega desde el continente asiático se busca explicar el concepto de las almas gemelas que el sitio web culturizando.com explica cómo esas “personas con las que tendremos cierta conexión o afinidad profunda a nivel emocional, sentimental, intelectual y/o sexual. Una energía que se expande simplemente al verse o sentirse cerca el uno del otro, más allá de cualquier contacto físico”.

La verdad es que no importa si eres de oriente u occidente, el ser humano necesitaba en su momento estos mitos y leyendas para dar una explicación al mundo que lo rodeaba; y a pesar de que esto suena más literario que racional, era muy común porque tanto los egipcios, como los griegos y los nórdicos tenían sus propias mitologías.

Aunque, lo creas o no, El Hilo Rojo del Destino tiene una base científica; pues de acuerdo con OkChicas este recibe su nombre por la arteria ulnar, que conecta al corazón con el dedo meñique en el organismo humano.

Tal vez el encanto de este relato para la generación que prefiere el contacto por teléfono que cara a cara está en la creencia de que todos están conectados a alguien y que, como el emperador de la historia, no importa cuánto te esfuerces en luchar contra tu destino este siempre te perseguirá.

O puede que en estos tiempos donde las personas le tienen alergia al romance la fascinación por esta leyenda, que hoy la hace tener más vigencia, es la idea de que las grandes historias de amor no son solo cosa de Hollywood y las novelas.

Sin embargo, para el venezolano actual, El Hilo Rojo del Destino tiene otro significado porque vivir en un país donde el aeropuerto y la frontera son muchas veces la única opción para la supervivencia es el pensamiento que sirve de consuelo a todos los que nos hemos separado de un amigo, familiar o pareja.

La realidad es que Venezuela dejó de ser la tierra de nuestros padres y abuelos que brindaba oportunidades a todo aquel que pusiera un pie en ella, hoy es el país de las amistades a distancia, de los sueños rotos y de esos amores imposibles que hacen palidecer a los amantes de Verona. 

Pero por más necesarias que sean las despedidas, no dejan de ser dolorosas y por eso queremos creer que de verdad un hilo invisible nos mantendrá atados de por vida a los demás, de manera que no importa a cuál país emigremos o si permanecemos en esta tierra bautizada como “La pequeña Venecia” en donde un poeta pidió a los artistas que le pintaran angelitos negros porque sabremos que algún otro día nuestros caminos se volverán a cruzar con aquellos a los que despedimos. 

Hoy rescatamos esta leyenda porque necesitamos tener una promesa del destino de que nos volveremos a encontrar con nuestros seres amados que partieron de un país contagiado por la desesperanza y donde tenemos la certeza de que el mañana no será mejor mientras continúe la hiperinflación y un modelo político que la historia nos ha demostrado que no funciona.