Spoiler Alert!

En la vida real la historia de Zimbabue es larga y complicada, pero en la realidad de las cadenas de WhatsApp es más sencilla: Zimbabwe es un país del que nadie se preocupó hasta que decidieron explotar las fotos de sus ciudadanos llevando montañas de dinero en carretillas. Tenían un líder déspota, Mugabe, que llevó al país a la hiperinflación más terrible del mundo y es el reflejo de la Venezuela del futuro próximo.

El ego venezolano, siempre fuerte, como una arepa de hace dos días, junto con una sed insaciable de protagonismo, nos lleva a vernos reflejado en todos lados. Zimbabue no es un país de África con sus propios problemas y una identidad cultural completamente separada de la nuestra, es solo un apéndice premonitorio de la realidad venezolana, y el contenido perfecto para cadenas amarillistas. Y bueno, es imposible que una sociedad entera esté esparciendo información sin fundamentos, ¿no? Si todos riegan la historia como un herpes en una orgía de alérgicos al látex, es porque algo de cierto debe tener.

Me declaro dispuesta a darles el beneficio de la duda a todos esos politólogos con posgrados de Twitter, y voy a poner mi grano de arena. Es momento de vernos seriamente reflejados en la realidad de Zimbabue. A la mi*rda las diferencias históricas, sociales, geográficas, y culturales. Tal vez sí somos Zimbabue, tal vez eventualmente habrá suficiente efectivo como para que podamos llevarlo en carretillas hasta las colas del pan, y tal vez, a nosotros también nos salvará nuestro machismo.

Veamos profundamente en nuestro espejo africano: Mugabe llegó al poder en 1980, después de pasar 10 años en la cárcel. Durante estos 35 años de poder, el tipo se ha dedicado a dejar bastante claro la clase de carácter que tiene:

  • Es probablemente una de las 3 personas en el mundo que disfruta ser comparado con Hitler. El tipo detesta a los blancos, de hecho, se le ha escuchado decir que el único hombre blanco en el que puedes confiar es un hombre blanco muerto.
  • A pesar de que uno de cada tres niños de su país tiene problemas de crecimiento gracias a la malnutrición, Mugabe celebra sus cumpleaños con fiestas multimillonarias.
  • Se ha dedicado a usar “tácticas de intimidación” (por no decir masacres) durante sus elecciones. De hecho, es acusado de haber potenciado una especie de “terrorismo doméstico” que promueve la violación de derechos humanos por parte del ejército hacia sus ciudadanos.

Durante 35 años ese ha sido el ambiente que ha fomentado Mugabe. 35, no 18 o 20. 35 años de hacer que todo un país se fuese a la mierda contando con el apoyo de muchos y de todo un ejército. Y ¿sabes qué fue finalmente lo que hundió? Apoyar a su esposa.

El tipo hizo un desastre y volvió su país un infierno, pero nadie estuvo dispuesto a oponerse con seriedad hasta que escucharon sobre la posibilidad de que su esposa tomara el poder. Porque obviamente, niños muriendo de hambre y expropiaciones arbitrarias, son cosas con las que podemos vivir, pero ¿una mujer en el poder? Ni por error, eso es totalmente cruzar la últimas línea. Es un límite que jamás podemos pasar.

Y deberíamos aprender de ellos, tal vez la estrategia de la oposición venezolana no necesita de marchas y discursos “patrióticos”, tal vez solo necesita de Cilia.

Todas esas personas que hacen llamados al ejército apelando a la “moral” y la empatía, podrían ahorrarse el esfuerzo y reunir dinero. La idea sería obtener suficiente para pagarle a un diseñador que haga un flyer, la impresión de al menos 5.000.000 de copias y un pequeño ejército de personas que los cuelgue en las principales ciudades y a la vista de los cuarteles más grandes. En menos de un día todos, hombres, mujeres, ancianas del Cafetal y de Catia, adolescentes de cada calle, y cada soldado de la patria, habrá salido a ponerle un “paráo” a la depravación. Porque entonces tendremos límites en vez de hashtags.