El chisme biblico - The Amaranta
Obviamente Adán fue un hijo de p*rra

Ok, Lilith aparentemente era la primera esposa de Adán, pero de acuerdo con la mitología judía luego de que lo dejó (por machista y mala cama) se volvió un demonio súper horny que sale en las noches a robarse bebés. Mito evidentemente inventado por algún bro de Adán para intentar salvar su hombría porque, ¿qué clase de mujer querría acumular bebés infinitamente? Ni siquiera se los va a comer o algo, y hablando de comida, ¿tipo para alimentarlos con qué exactamente?, ¿cómo va a dormir con todo ese ruido?, ¿por qué un “demonio sexual” querría pasar todo el día cambiando pañales (de tela además)? I see you, Adán.

Lilith es la víctima del primer caso de un hombre con el ego herido destruyendo la reputación de su ex. Como la versión bíblica de lo que Taylor Swift ha hecho toda su vida.

Para explicar inconsistencias en la Torah, se crearon los Midrash, que son interpretaciones (a través de un sistema súper intrínseco) de todo aquello que podría ser entendido como una contradicción bíblica. De aquí, es de donde sale Lilith originalmente.

En el Génesis hay dos versiones de cómo surge el ser humano. En la primera, Dios crea al hombre y a la mujer de la tierra. En la segunda, primero crea al hombre y de él crea a la mujer. De acuerdo a los Midrash, la primera cuenta la historia de Lilith, la segunda la de Eva.

Estas interpretaciones sentaron el precedente de los manuscritos de Ben Sira, que es donde está la historia Lilith: primero fue creado Adán y como Dios consideraba que no podía estar solo, porque hasta él sabía que Adán era un llorón, creó a Lilith de la misma tierra. Adán, como todo hombre blanco heteroseuxal, fue incapaz de verla como su igual y empezó a demandar que fuese sumisa. De hecho, la pelea final fue porque el ego masculino de Adán era demasiado frágil como para dejar que Lilith fuese arriba mientras tiraban en misionero.

Lilith le reclamó, diciéndole algo tipo “eh… ¿estás claro que fuimos creados como iguales, no?”, a lo que Adán le dijo algo como, “pero si mi pene no me hace superior ¿cómo me voy a sentir especial?”. Y Lilith se hartó, dijo el nombre de Dios que jamás debe ser pronunciado y desapareció en el cielo. El llorón original llamó a su papá y le hizo un berrinche para que trajera a su esposa de vuelta. Así que Dios, supongo que también entendiblemente harto del berrinche de su hijo, mandó a tres ángeles a que buscaran a Lilith. La idea era que la invitaran a regresar, sin obligarla, y si se negaba le dijeran que por cada día que estuviera alejada 100 de sus hijos iban a morir. Lilith aún así se negó. Adán, bro, tu ex prefiere dejar que mueran 100 de sus hijos al día antes de regresar contigo… el problema, claramente, eres tú.

Los ángeles insistieron, y Lilith finalmente hizo lo único que puede hacer una mujer cuando está haciendo acosada por un montón de bros: hacerse pasar por loca y apelar al ego masculino. Lo único a lo que los bros temen más que la independencia, es la locura, y lo único que respetan, a diferencia del consenso, es que les jalen bolas. Lilith les dijo que Dios la había creado para hacerle daño a los niños. Que 8 días después de que un niño naciera, y 12 después de que naciera una niña, ella tendría dominio total sobre ellos para enfermarlos y lo único que la detendría es que los niños tuviesen un amuleto con el nombre de los tres ángeles. Después de eso a Adán le dieron una sumisa dispuesta a atender sus caprichos y experta en fingir orgasmos. Mientras, Lilith se volvió un demonio en el folklore judío, e inexistente en el imaginario cristiano. Todo porque el hombre original no pudo soportar la idea de estar debajo de una mujer por 20 minutos 3 veces por semana.