Te con reptilianos: El Avila es en realidad una base extraterrestre - The Amaranta
Quizás estoy loca, pero estoy segura de que no

¿De qué se trata? El Ávila, el “pulmón de la ciudad”, referente de todos los caraqueños fastidiosos que ponen un pie fuera de Caracas, lugar ideal para selfies que te hacen ver activo en Tinder, en realidad no es solo una montaña. También es un aeropuerto de OVNIs.

¿Qué tan demente es? Total y absolutamente 10/10, y la creo por completo. Me arrepiento de estar escribiendo esto en una noche particularmente oscura con una ventana que da justo al Ávila y desde la que podrían saludarme seres indescriptibles de otro planeta.

Las “Pruebas”

Para este Té con Reptilianos las cosas son un poco distintas, porque no busqué pruebas sino testimonios:

Las pirámides

A lo largo de los años he escuchado de tres tipos de OVNIs en Caracas, el primero son las pirámides. Usualmente los describen como si una de las de Egipto hubiese tomado Redbull y llegara volando hasta el Ávila. Otros los ven más como una escuadrilla de triángulos luminosos.

Alissa María, siempre vivió cerca del Ávila y vio uno del primer tipo:

Un 31 de diciembre vi una nave en el cielo, era tipo piramidal. Se veía como fuego en la parte de abajo, gravitó un poco encima de mi casa y de repente salió volando rapidísimo. Lo vimos mi mamá, yo, y un señor que estaba parado al final de la cuadra y veía para arriba. Al final nos vio a mi mama y a mi como que: “¿USTEDES ESTÁN VIENDO LO QUE YO ESTOY VIENDO?.

El año pasado, alguien que prefiere quedarse anónimo porque cree que todos estamos locos, vio algo parecido: 

Estaba con mi novia en la terraza de su casa, hablando paja y celebrando nuestro aniversario. Nos tomamos una foto y en el fondo pillamos que habían como varias lucecitas raras, nos volteamos y justo pegado al ávila había como un cintillo de triángulos luminosos. Se mantuvieron flotando unos 5 minutos y luego subieron hacia una nube

El selfie del aniversario está convenientemente desaparecido.

La llama

El segundo tipo de OVNI, es alternativamente una llama como de yesquero o una bola de fuego, prefiero no hacerle body shaming así que dejemoslo en "llama".

Manuel bajaba de acampar una tarde con un grupo de personas cuando uno de ellos miró hacia arriba y vio una llama verde a unos cinco metros de altura.

El loco pegó un grito y cayó al suelo, cuando todos volteamos de una nos asustamos. Era un fuego verde intenso en la mitad del cielo. Mucho más arriba de los árboles. No se movía mucho pero sí se notaba que medio bajaba y subía en el mismo sitio. Lo que sí es que después de unos minutos empezó a girar cada vez más rápido. Todos empezaron a correr, yo sí me quedé a ver qué hacía y al cabo de unos minutos salió girando y se metió para el pico”.

Las luces

Es más fácil encontrar a alguien que haya visto las luces raras del Ávila que a alguien que pueda explicar por qué Winston Vallenilla se opera tanto los pómulos pero no la nariz.

No es muy elaborado, estás viendo al Ávila y aparecen luces que no tienen ninguna clase de explicación. No titilan ni se mueven como las de un avión, ni tienen la trayectoria de un helicóptero, y son demasiado intensas como para ser un drone.

Mérida tiene esta anécdota de su papá:

Mi papá dejó de fumar del tiro siendo un joven teniente de navío e ingeniero, cuando una noche en el balcón de nuestra casa en Caraballeda vio un festín de lucecitas en una especie de danza geométrica imposible en El Ávila. Dijo que esa experiencia le ratificaba que no estábamos solos, era un hombre de enorme fe cristiana que no se cerraba las puertas a creer en lo que el cosmo universal tiene para ofrecernos”. También tiene su propia experiencia en el pico Naiguatá, “por una zona donde hay cuarzos en un profundo barranco vimos una especie de cervatillo q brinco frente a nuestros ojos frente a algo q no se como describir y desapareció hacia el precipicio de enfrente y no cayó, mi profesor de cámara me dijo q eso era un portal y le montamos tremenda joda por eso, alegando que estábamos viendo visiones después de tremendo esfuerzo de 3 días para llegar allí”.

La mamá de Alissa María cuenta de unos amigos que vieron mucho más que luces: 

Unos amigos de mi mamá como en los años 60, uno de ellos doctor, fueron al Ávila de noche a acampar /investigar. Supuestamente aterrizó una nave y bajaron estos seres que no tenían boca, se comunicaban telepáticamente. No sé bien cómo va la cosa pero estos seres le dieron una pista a ellos sobre el futuro y les dijeron que había algo que usábamos como arma que se podía usar para curar...y bueno eso terminó siendo el láser.

Afortunadamente nunca he visto nada así porque hubiese muerto de un infarto instáneamente. Lo que sí he visto son las luces.

En octubre del 2015 estaba con un amigo, Carlos, en la terraza de mi casa. Era una noche clara y acabábamos de subir con una cava de cervezas para esperar a otra gente. Pusimos dos sillas viendo hacia el Avila y nos sentamos a esperar. Yo estaba del lado derecho hablando de algo seguramente intenso cuando me detuve porque un punto de luz entró al espacio por el lado derecho y se paró en la baranda de la terraza.

No era particularmente brillante ni rápida, solo una luz de la linterna flotando a la altura de un tercer piso. No pude quitarle los ojos de encima pero logré preguntar “¿qué es eso?”. Carlos la vio y se echó hacia atrás en su silla por unos segundos antes de pararse como queriendo acercarse. Me paré para seguirlo y en ese momento la luz se movió y nos quedamos paralizados como cuando de verdad no tienes ni puta idea de qué hacer. No tuvo un movimiento brusco ni agresivo. Solo empezó a moverse con cuidado hacia la derecha, siempre justo por encima de la baranda, tomándose su tiempo. Agarré el brazo de Carlos como para intentar comunicarme por contacto sin que la luz me escuchara pero no funcionó así que tuve que preguntarlo en voz alta, “¿esto es un drone?”, Carlos me susurró, “¿por qué nos estarían viendo?”. No tenía nada que contestarle. La luz había llegado al final de la baranda y empezaba a subir para estar al nivel de nuestros ojos. Los tres estábamos a la expectativa. No sé si la luz esperaba que corriéramos. Con toda honestidad, no sé porqué no lo hicimos. Ella fue la primera en irse, poco a poco empezó su retirada hacia el árbol de enfrente y una vez que estuvo dentro solo vimos pequeños destellos por entre las hojas. Unos minutos después subió al cielo y no la volvimos a ver.