Porque como buen venezolano, no sabes viajar

Todos sabemos que hay que apostillar y guardar los dólares en la ropa interior antes de ir a Maiquetía. Lo que nadie nos dice es que no deberías comer NADA en el aeropuerto, que 23 kgs por maleta es más que suficiente, y que tener tu teléfono cargado es tan importante como recordar tu pasaporte. Este es el top tres de consejos que deberías tener en cuenta antes de irte demasiado:

Ver relacionados:

Lo radical de Venezuela

¿Qué tan importante es un título en el mercado de hoy?

La venezolana que se quedó y la que se fue del país

Come como Sascha Fitness

Hay una cosa súper simpática llamada “Traveler’s Sickness”, que puede venir en forma de síntomas súper hermosos como vómitos, diarreas, o -en el más limpio de los casos- estreñimiento. Bien sea porque tu estómago se está acostumbrando al cambio o, más frecuentemente, porque estás somatizando el estrés del viaje.

Lo sé porque el último café que me tomé en La Guaira a las 6 de la tarde, subió de nuevo por mi garganta a la 1:00a.m. en algún lugar entre Venezuela y España, cuando no íbamos ni por la mitad del viaje. Para desgracia de la señora que iba a mi lado, volví a vomitar a las 3:00a.m. y media hora antes de aterrizar, ambas veces en momentos en los que la lucecita de los cinturones estaba encendida y que un aeromozo guapísimo intentó compensar llevándome bolsas de papel y tés de manzanilla. Cuando aterrizamos pensé en simplemente echarme en el suelo del aeropuerto de Madrid y morir ahí.

Pero lo que hice fue googlear y avisarle a las personas que estaban pendientes de que llegara viva a Barcelona. Para mi sorpresa Google me dijo “le pasa a todos los que viajan, no es cáncer. Toma agua y mantén más bolsas cerca”, y mis amigos, uno por uno, dijeron “jajaja, sí, a mi también me pasó, qué loco, ¿no?” y no, “loco” no es la palabra.

Lo que quiero decir es que si vas a montarte en un avión por 10+ horas, solo ingieras cosas que sabes 100% de dónde vienen, que has comido antes y sabes que te caen bien, y preferiblemente que no sean el café del demonio que tienen en Maiquetia.

Sí, deja los libros

No te estás yendo del país a montar una quincalla de libros usados, déjalos atrás. Llévate 2 o 3 que sean significativos, pero de resto usa el espacio inteligentemente.

Tener que meter toda tu vida en dos maletas de 20 kilos es terrible, pero por un lado los tipos que las pesan en los aeropuertos tienden a ser comprensivos cuando ven que solo tienes un pasaje de ida, y por otro 20 kilos está bien si no te pones sentimental.

En otras palabras, la camisa rota y desteñida con la que duermes y te recuerda a tu primer novio se queda en Venezuela. Al igual que esos pantalones que no has usado hace 5 años pero que totalmente te vas a poner cuando llegues y empieces a ir al gimnasio. El espacio que tienes es para todo eso que sí te vas a poner, lo que va a necesitar y lo que no puedes llegar comprando a donde sea que vayas. Eso incluye delimitar y evitar llevarte 4 chaquetas de invierno si solo te queda 1 mes de frío, o 5 bikinis si 3 semanas después de llegar vas a estar a 2 grados.

Deja que Google te controle

Yo sé que en general nadie quiere que sus dispositivos electrónicos lo espíe, pero cuando estás viajando no es tan mala idea. Primero, porque de todos modos Google y Facebook saben a dónde vas antes que tú. Segundo, porque te guían.

A menos que estés saliendo de Venezuela con un chip listo para hacer funcionar tu teléfono al otro lado del mundo, es probable que llegues a buscar el WiFi del aeropuerto. La cosa es que antes de hacerlo, ya Google sabe que lo necesitas y te manda notificaciones push de que te conectes, y ofertas random de cosas que puedas necesitar y ¿sabes qué?, déjate llevar. Es mucho más fácil que estar desconcertado en un aeropuerto al otro lado del mundo y de todas maneras tú no ibas a hacer nada importante con los datos personales que estás regalando a cambio de la información de cadenas que no conoces.