Poniendo los hábitos más extremos del machismo a la prueba.

Hay pocas cosas que me molestan más que el trato misógino casual. No es alguien que está menospreciándote porque te ve como una vagina con patas, es algo mucho más sutil. Te interrumpe constantemente pero no de manera agresiva, te hace mansplaining pero “sin mala intención”, y demanda que le des de tu tiempo independientemente de tus planes. Es el “modo incógnito” de los misóginos.

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Confrontarlos no sirve a menos que quieras acumular desespero porque tienes una clase de boxeo justo después y necesitas tener algo qué descargar. Normalmente te miran fingiendo incredulidad, usan un tono de voz entre afectado y falso, y preguntan cómo te están ofendiendo justo antes de ignorar lo que sea que respondas y solo contestarte con “oh, pero no era mi intención”.

Por eso, decidí escoger a uno de ellos, a quien llamaremos “Douchebro”, y tratarlo por una semana de la misma manera que él nos trata a las mujeres. Mis objetivos todos se basaron en actitudes que él ha tenido conmigo:

  • Interrumpirlo al menos 2 veces por historia. En caso de ser demasiado difícil, solo responder con algo no relacionado a su historia y cambiar el tema.
  • Hacerle mansplaining.
  • Culparlo de cualquier cosa mala que le haya pasado.
  • Hacerle un comentario objetificador de manera casual y luego poner “jeje”.
  • Escribirle compulsivamente y demandar una respuesta.

Obviamente esperaba que para el final de la semana me dijera “perra loca” o me bloqueara por completo de sus redes sociales, pero eso no fue exactamente lo que pasó.

Día #1 Culpabilización de la víctima

Para desgracia de Douchebro y fortuna de este challenge, el primer día la agencia en la que trabaja perdió un cliente que casi exclusivamente llevaba él. Apenas me lo contó, me volví un completo patán:

Beatriz: ...¿No crees que pudiste haber hecho algo distinto?

Douchebro: ¿Cómo?

Beatriz: o sea, que si no querías que eso pasara tal vez debiste haber trabajado más o pudiste haberte esforzado más… de hecho, ¿le dijiste que no lo hiciera?

Después de que se esforzara en explicarme que no fue su culpa, le dije que tal vez el cliente ni siquiera se había ido realmente, que seguro era él quien estaba confundido.

Día #2 Mansplaining

Honestamente no estaba segura de que iba a querer hablarme después de mi patanería del día anterior. Preventivamente decidí manipularlo emocionalmente diciéndole que me iba del país en 4 días para que aceptara tomarse un café.

Douchebro trabaja como cuentas en una agencia pequeña de publicidad, yo soy creativa/copy es decir, que todo lo que sé sobre los de cuentas es que nos mandan correos a los creativos. Sin embargo, antes de reunirnos leí el primer resultado de Google sobre “qué hace un ejecutivo de cuentas en una agencia”.

Cuando nos vimos, procedí a pasar 5 minutos explicándole su propio trabajo. Ver la confusión extrema en su mirada de “¿en serio estás explicándome lo que hago?” hizo que mi soliloquio valiera la pena. Para cuando terminé su mirada ya estaba tan vacía como la de Britney Spears y podía sentirse un creciente resentimiento hacia mi entre ambos.

Día #3 Interrupción

Esto debí haberlo hecho el día anterior porque solo funciona realmente en persona, pero honestamente me ponía nerviosa intentarlo. Supongo que porque no soy un hombre mediocre con exceso de confianza no merecida.

Apenas Douchebro empezó a contarme de su vida, empecé a pintarme las uñas, luego salí a buscar algo de comer, y cuando volví respondí cualquier cosa cero relacionada con su historia. La tensión era súper evidente y no entiendo cómo Douchebro finge demencia cuando los papeles están invertidos.

Día #4 Objetificación

Douchebro es un tipo convencionalmente atractivo a quien le dejan mensajes de corazoncitos cada vez que sube un selfie a cualquier red social. Obviamente no podía solo decirle “qué guapo, jeje”, además que la idea era desestimar su humanidad basada en su físico.

Decidí empezar una conversación sobre “la situación del país”, y una vez que empezó la queja típica que todos conocemos, interrumpí con “pero alguien tan guapo como tú obviamente no debe tener ningún problema en la vida, jeje”. Obviamente dejó de contestarme.

Día #5 Irrespeto por el tiempo del otro

Como Douchebro ya estaba visiblemente harto de mi comportamiento extraño, fue perfecto dejar esto para el final. Desde las 2:00pm hasta las 6:00pm del último día le escribí variaciones de “¿qué pasó? ¿tu novia no te deja contestarme?” y “Hola, ¿me vas a dejar hablando sola?”, y si hubiésemos estado en el mismo país también lo habría llamado compulsivamente y tal vez hubiese pasado frente a su casa.

Resultados

Primero que nada, tienes que deliberadamente obviar la incomodidad de la otra persona para poder hacer todo esto como un real patán. Además, son muchas ganas de hacer que tus interacciones con el otro sean superficiales y nulas, así que no entiendo a los hombres que se dedican a tratar a la gente así.

Douchebro me bloqueó del chat de Facebook, y consideró seriamente hacerlo también en WhatsApp y en Instagram, lo sé porque al final de la semana terminé confesando el objetivo de toda mi atorrancia. Una vez que le expliqué, confesó haber tenido pequeña epifanía al verse reflejado en mi comportamiento de patán. Aunque honestamente no creo que ninguno de los dos hayamos cambiado significativamente.