El amor no ha muerto en el siglo XXI - The Amaranta
No todo es Tinder y tocineta

Cuando el amor es reducido a deslizar a la izquierda o a la derecha, cuando los grandes gestos son reducidos a actos cursis, cuando las flores solo se le regalan a los muertos y los chocolates se usan solo para consolar un corazón no correspondido, alguien tiene que salir en defensa de lo romántico.

Nos negamos a pensar que nuestros tiempos son los de una generación apática y con problemas de compromiso que regurgita cuando la palabra Titanic” es pronunciada y que tiembla de pánico antes de admitir en público que se ama a alguien.

¿Dónde quedan las escenas de amor en la que John Cusack levanta un radio y te dedica una canción para jalar mecate?

¿En dónde quedan esas ganas de recibir una llamada en la que sin saludarte te digan que te pongas unos zapatos porque estoy afuera y vamos a salir?

¿Quién estableció que en el siglo XXI que nadie quiere llegar a su casa para ver un ramo de flores con una nota que tenga escrito “esos pantalones del sábado te quedaban de perlas”?

¿Cuándo fue que decidimos dejar de hornear tortas (o de comprarlas a los efectos de quien no cocina) para dar las gracias porque nos hayan invitado a cenar?

Ver relacionado:

¿Qué NO hacer en una declaración amorosa?

Decididas a rescatar el hecho de que el amor no ha muerto en la era de los “estamos dejando que fluya” y los “a fin de cuentas ni me gustaba mucho”, nace esta columna. Una línea de emergencias 0800 para taclear todo aquello que le pone la guerra al amor.

Prepárense a una serie de artículos melosos, románticos y pesadamente amorosos.

0800-Amor, ¿cuál es su emergencia?

‘Alguien por favor dígame que el amor no ha muerto’

No, no ha muerto.

Revistas y manuales de autoayuda solo reflejan la gran crisis romántica de una generación de mujeres que desesperadas que piensan que sus contrapartes masculinas no sienten el mismo nivel de compromiso que ellas. Es decir, hay bastantes personas pendientes del tema todavía.

A ver, sus contrapartes femeninas también. Intentemos ser representativos con el amor en nuestros tiempos, cada vez más abiertos al amor LGBTI.

¿Cómo encontrar el amor en el siglo XXI? por la revista Best Health Magazine, tomada como uno de los ejemplos para demostrar mi punto, señala que “buscar amor en otro país” es una manera coherente de encontrar una pareja romántica. Y no, eso no está bien. Al menos por supuesto que vivas en Venezuela y conozcas al amor de tu vida en la cola para apostillar los documentos que te saquen de allí.

El punto es que, el hecho de que artículos como ese y este existan, solo reflejan que sí hay personas que todavía piensan que el amor existe, pero que está en una época extraña. Tinder e Instagram son la representación de eso.

Si te gusta una persona, hoy en día aspiras a un mediocre DM para que (con suerte) te pidan el número y pases meses hablando trivialidades en aspiración a un no muy romántico encuentro en un lugar bastante público o (con demasiada suerte) una cita a un lugar de hamburguesas.

A eso pensamos que se ha reducido el amor. Mensajes poco comprometedores por redes sociales y carne molida mal cocinada con extra de tocineta.

Supongo que para darte esperanzas, me remito al mes pasado, en el que desfiles enteros se hicieron en homenaje al amor. Cierto, el #pridemonth vive para representar la aceptación del amor en una comunidad de personas marginalizadas, pero realmente busca celebrar el amor en todas sus formas, colores y tamaños.

Hay mucha gente todavía que se opone al amor mediocre y esta línea de emergencias se dedicará a tratar de demostrarte que eso es cierto.