2 palabras que tiene que aprender a decir todo venezolano en el 2018: “¡La c*gué!” - The Amaranta
Chicos, para que porfa

A veces, por estar en Venezuela viviendo de patria y arrecheras incontables, se nos olvida que el mundo siguió adelante. Mientras nosotros estamos en 1790, fuera de nuestras fronteras ya se llegó realmente al siglo XXI y no solo como parte de un slogan político.

Ese retraso lo expresamos en comportamientos retrógados, conservadores, ignorantes y egocéntricos. Como no tengo intenciones de escribir La Iliíada versión “Moralidad del venezolano”, me voy a concentrar en una expresión en específico: la justificación como consecuencia de la disonancia cognitiva.

¿La disonancia qué?

Cognitiva. En psicología la disonancia cognitiva ocurre cuando se crea una tensión interna en una persona cuando tiene dos pensamientos que están en conflicto, cuando tiene un comportamiento que se contrapone con lo que quiere, o cuando hace algo que no es coherente con la visión que tiene de sí misma. Por ejemplo, cuando te consideras una persona súper genial, actual, y culta pero te das cuenta que hiciste un comentario tan estúpido que podrías confundirte con un seguidor de Donald Trump.

A nadie le gusta sentir disonancia cognitiva por lo que automáticamente haces un esfuerzo por reducir la disonancia que estás percibiendo. El esfuerzo toma la forma de una justificación, puedes decir que en realidad tu comentario no fue tan estúpido (volviendo trivial e intelectualizando el problema), puedes decir que en realidad es la gente que no entendió (deshaciéndote de tu responsabilidad y buscando excusas externas), o puedes convencerte de que en realidad decir un comentario estúpido no te hace mala persona (reconfortándote a pesar de tu inmoralidad). Incluso, hay gente que puede buscar darte la razón, reformulando sus valores morales para que lo que hiciste no les parezca tan grave ahora.

Lo que aparentemente nunca haces es decir lo único que deberías decir, y las dos palabras que todo venezolano debería aprender a pronunciar: la cagué.

¿Por qué? Yo soy genial, son los otros que no me entienden

Pues, no. Tal vez seas genial, pero no eres infalible y es imposible que seas perfecto. Es posible que la cagues. Bien sea porque recurriste a comportamientos homofóbicos cuya gravedad no entendiste, hiciste comentarios ignorantes e injustificables con respecto a personas con capacidades distintas, o te lanzaste una sesión de fotos con una estética que apelaba a la violencia doméstica.

No es que no seas genial y tengas que hundirte en tu miseria, es que la cagaste. Antes de justificarte diciendo que fue el mundo entero que no entendió, que la gente es demasaido sensible, que el mundo se va a acabar si seguimos tratando de ser tan “políticamente correctos”, pero que “lo siento si ofendí a alguien”, agárrate las bolas simbólicas. Deja de tratar de aliviar tu disonancia cognitiva culpando a los demás, y di lo único que realmente tiene sentido: que la cagaste y que esperas aprender a no cagarla de esa manera en el futuro.