Las consecuencias distópicas del “ugly fashion” - The Amaranta
No vamos por buen camino, señores diseñadores.

Es el 2031, y por fin recibí mi mensualidad de 40 mil millones de bolívares. Lástima que solo me alcance para una salida al cine y la primera cuota de un par de zapatos. Sin embargo no puedo más, estas zapatillas negras sencillas ya no aguantan tanto odio de mis compañeras de universidad. Todas ellas se la pasan utilizando cholas de tacón, ropa con cuatro tallas más grandes y lentes de sol que apenas cubren sus ojos.

Ese es el último grito de la moda. Y yo solo grito de desesperación porque no aguanto esa ropa. Extraño los tiempos en los que la ropa de tu talla era aprobada por quienes te veían por la calle, y cuando podías tener en tu guardarropa colores brillantes sin caer en lo ordinario.

Pero eso ya no existe. Poco a poco nos han quitado las opciones para poder elegir nuestro clóset. A pesar de que estos cambios no vinieron de golpe en las pasarelas del mundo, sí fueron aprobadas por los compradores de las capitales más importantes. Una de las primeras tragedias fue cuando Balenciaga anunció su cooperación con los Crocs en el 2017. Y luego vinieron los “dad shoes” que eran esos horribles zapatos de goma que utilizaban los papás en los 90 y los niños de los 00 durante las clases de Educación Física de primaria.

Desde entonces, todo se vino abajo. Y peor, lo permitieron.

Ahorita mismo me voy de compras y lo único que tengo en la cabeza es un inminente miedo de que todo lo que haya en las tiendas sea lo que se conocía en el 2017 como “feo”. pero ahora todo lo feo es bello, y todo lo bello consiste en prendas que le queden igual de feo a todos. Parece ser una conspiración de unos extraterrestres para terminar con la raza humana, o al menos esa es una de las teorías que los expertos han publicado sin mucha investigación.

Ya llegué al centro comercial, y todo es exactamente como esperaba. Ahora Chanel tiene unos nuevos zarcillos con tickets de metro, Dolce & Gabbana sacó su nueva colección de suéteres manchados de salsa de tomate en el centro y Gucci tiene unas colecciones muy selectas de relojes que parecen sacados de una piñata de hace veinte años. Hasta tienen pepitas en un laberinto, de plástico chimbo y colores chillones.

No me quedan muchas opciones para estar a la par con la moda de mi época. Supongo que me conformaré con comprarme unas bragas de blue jean como de cuatro tallas más grande y unas alpargatas de Jimmy Choos.

Espero que pronto terminen de fabricar esa máquina del tiempo, Apple está encargada de ese proyecto y al parecer todo el mundo tendrá acceso a la máquina de acuerdo a su status social, ropa que usa y por supuesto, estado psicológico. Seré una de las primeras en usarla, así tal vez tenga la oportunidad de hablar con alguien de lo que pasará con la moda en el futuro. El mundo debió prestar más atención más temprano y al igual que mi clóset, no me dejaron más opciones.

Esto tiene que saberse en el 2017.