Gap Inc. está haciendo un último intento para mantenerse en el mercado

Porque la tecnología siempre es la solución.
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¿Qué tienen en común Gap, Old Navy y Banana Republic? Además de que todas pertenecen a Gap Inc., las tres marcas van cuesta abajo. Casi 50 años después de que Donald y Doris Fisher fundaran la primera tienda Gap, su modelo de negocios no parece tan atractivo como en 1969.

Por más de que Old Navy se ha mantenido para los compradores con presupuesto, Banana Republic para los adinerados y Gap para el resto, la resistencia a no caer en las tendencias les está saliendo más caro de lo que pensaban. ¿Para que comprar un suéter plain cuando puedes comprar lo último en las pasarelas por la mitad de precio en Forever 21? Sin contar que hay demasiadas tiendas para tan pocos compradores, y después de todas las “nuevas estrategias” que han implementado para salvar a la compañía, el 2017 es la única oportunidad que tienen para recuperarse de las ventas, o ausencia de ellas, del año pasado.

Y al parecer, están haciendo un último intento para mantenerse a flote. A principios de enero, la compañía anunció en el Consumer Electronics Show en Las Vegas que están trabajando en una aplicación de vestidor virtual para la marca Gap, que plantea mostrarle a los consumidores cómo luciría la ropa en avatares de realidad aumentada. Sin la necesidad de entrar físicamente a los probadores o incluso estar en la tienda. 

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Según el statement que publicó el vicepresidente de estrategia global y desarrollo de negocios de Gap, Gil Krakowsky, la marca ha estado trabajando en el ajuste de sus prendas para que se adapten mejor a las figuras de sus consumidores, y no a los ‘fit models’.

"Una de nuestras principales prioridades es continuar mejorando nuestro conocimiento técnico sobre cómo la tela se estira, cubre y siente el impacto en la sensación de adaptación" - Gil Krakowsky

Con la llegada de la aplicación DressingRoom se supone que Gap está encaminándose a una nueva “identidad” que promete complacer a los consumidores con innovaciones, mientras los mismos vestidos de su temporada Fall 2010 siguen adornando las vitrinas.

En palabras de Scott Rothbort, profesor de finanzas y estratega de mercado en Seton Hall University Stillman School of Business, la verdadera pregunta es si el app los va ayudar a atraer de nuevo a los compradores que perdieron, o solo robaran los comparadores de otras tiendas: “puedes argumentar que es un esfuerzo desesperado de su parte, y por otro lado, puedes decir que están utilizando tecnología de punta para diferenciarse de otros minoristas”.

A fin de cuentas, no sabremos la respuesta hasta que la aplicación comience sus pruebas a finales de enero. Pero considerando las 175 tiendas que cerraron en 2015, la disminución de ventas y las críticas a su identidad y modelo comercial, Gap tiene todas sus esperanzas en un programa de realidad virtual que aún no les asegura un ticket de vuelta al mercado actual.