Lo que Emily Ratajkowski nos enseñó usando traje de baño - The Amaranta

Lo que Emily Ratajkowski nos enseñó usando traje de baño

Si pudiste leer su nombre bien, mereces leer esto.
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The Brofessional

The Brofessional

Lo primero que hago cada mañana, sin falta ni decepción, es tomar una taza de café con una cantidad absurda de azúcar y explorar lo que Instagram tiene para mí. Ese es mi periódico, me entero de las últimas jugadas de la política, los dramas de las celebridades, y los últimos crushes que tiene el mundo con ciertas personalidades públicas.

Hace unos pocos meses el mundo y yo nos enamoramos (o reenamoramos) de una modelo y actriz de 26 años bastante poderosa en las redes sociales. Se trata de Emily Ratajkowski, hija del famoso pintor J. D. Ratajkowski y de la escritora Kathleen Balgley. Sin embargo, como tuve que googlear cómo se escribe su nombre para que no me saliera un vómito verbal, la llamaremos solo Emily.

Desde hace dos meses, Emily ha publicado una ráfaga de fotografías espectaculares en traje de baño ahora que el sol y el calor han salido de su escondite en el resto del mundo. Cosa que no nos molesta para nada porque podemos prestar atención a personas como Emily frecuentando playas y piscinas. Así no solo nos toca babear como la mayoría puede hacer, porque como mujeres es imposible negar la belleza de otra chica, sino entender qué pasa detrás de esas tan adoradas fotografías que llevan casi tan poca ropa.

Con fotografías así y también videos musicales considerablemente reveladores, muchos también la llaman precursora de un nuevo feminismo, donde tienes la libertad de mostrar tu cuerpo sin ningún tipo de pudor. Emily defiende el derecho que tenemos todas las mujeres de mostrar todo lo que nos dé la gana de mostrar, ser profesional y ser activa en la política al mismo tiempo. Porque somos mujeres y lo podemos todo.

Muchas veces ha protagonizado fotografías topless, jugando de las suyas para que Instagram no la censure, pero lo deja lo suficientemente claro para defender su punto. Ella nos enseña que, aunque es cierto que una mujer es más que un cuerpo, el pudor y la vergüenza con la que catalogan a cualquiera que lo muestre es patética y muy poco moderno.

“La desnudez y lo vulgar nunca tuvieron relación para mí. Siempre vi el desnudo como algo hermoso y mis padres siempre me hicieron sentir orgullosa de la sexualidad que viene con él”.

Aunque sus fotografías en traje de baño no son desnudos no están muy lejos de serlo. Son una manera de manifestarse en contra de cualquier prejuicio que pueda perseguir a las jóvenes al mostrar su cuerpo. Siendo hija de un pintor que hacía con frecuencia desnudos y de una escritora que sabía ver la parte poética en ellos, no se esperaba una crianza menos moderna y liberal. Lección que debí haber escuchado a los 15 años cuando me daba pánico prescindir de un pequeño short de Roxy cuando iba a una piscina o a la playa, por un miedo, que claramente no tiene Emily, a mostrar las nalgas.

Pero a medida que dejas de prestar atención a dónde mira la gente, vas perdiendo el tan manipulado pudor que la sociedad pueda presionar en ti. Porque esa es la verdad, el pudor es algo independiente de nosotros, tiene más que ver con cómo quieres que los demás te vean y cómo no quieres que lo hagan.

Tenemos todo el derecho de mostrar la cantidad de cuerpo que nos dé la gana, tanto en fotografías como cara a cara, porque no nos cambia en lo absoluto. Pero sí es probable que nos juzguen, y si lo hacen ¿de verdad importa?

Si ya terminaste tu semestre o estás a punto de, elije el traje de baño que más te guste sin importar cuánto revele y sé feliz sin que critiquen si te ves vulgar o si te ves en primer lugar. Es tu cuerpo, tu decisión y tu vida.

Se aprende mucho investigando por Instagram, nunca sabes si una modelo con apellido extraño pueda enseñarte una valiosa lección sobre el feminismo algún día. Otro argumento para no cambiar mi rutina matutina por un buen rato. Excepto por lo del azúcar, necesito en serio bajarle dos.

Gracias, Emily Rataclndlckmoaski.