Rutinas de belleza en sequía en Venezuela y Sudáfrica - The Amaranta
Primero fueron las niñas de Sudáfrica, y ahora son las venezolanas las que están cambiando su rutina de belleza porque no hay agua

El mundo está literalmente en crisis porque no hay agua, y aunque esta terrible y prematura afirmación trae consigo un montón de temerarias consecuencias, también arrastra problemas un poco menos alarmantes en el barómetro de pánico-por-crisis-humanitaria. 

Como por ejemplo, lo que la ausencia de agua ha significado para las rutinas de belleza de los países menos afortunados.   

En una nueva edición de problemas relevantes aplicados a problemas menos relevantes, queremos poner el foco sobre un asunto tan importante como la laca que usa Trump para mantener su copete de punta en blanco: las niñas de Sudáfrica están modificando sus rutinas de belleza porque no hay agua, y tal como ellas, también las venezolanas han coincidido con sus nuevos métodos porque ¡sorpresa! en Venezuela tampoco hay agua.

Sí, no vamos a hablar de los peligros y las consecuencias humanas de no tener agua porque son demasiado evidentes a nuestros ojos. En una nota menos discutible, están sus rutinas de belleza.

Aunque en Venezuela la situación es difusa, porque es un país en el que culpan a las iguanas por los apagones y creen que el alma de los expresidentes reencarna en pájaros, la situación en la segunda ciudad más grande de Sudáfrica, Ciudad del Cabo, es un poco más clara: los embalses de agua están casi vacíos. 

Los políticos están contando los minutos para la llegada del ominosamente llamado “Día Cero”, en el que se presume que cuatro millones de residentes van a correr el riesgo de no contar con agua, que por ahora está programado para mediados de julio.

En un golpe optimista, los lugareños lograron retrasar la fecha, que estaba pautada inicialmente para abril, conservando los límites que tienen, prohibiendo lavar en áreas pavimentadas con agua potable y recolectando agua de lluvia para sus jardines; al contrario de la actitud venezolana, que más allá de estar concientizada para "ahorrar" agua, los planes para no gastar toda su existencia son regulados directamente por autoridades mayores, que reparten racionamientos por todo el país, y no por los habitantes per sé. 

Además, en otros esfuerzos, los residentes de la Ciudad del Cabo han ajustado sus prácticas de cuidado personal para ahorrar agua y alargar la fecha del Día Cero; por consecuencia, con sus nuevos estilos de vida, la forma en la que los lugareños se peinan, la frecuencia con la que se bañan y cuánto se maquillan ha cambiado.

Y aunque en Venezuela las conductas han cambiado, también, no es precisamente para alargar algún Día Cero; sino que son un intento de adaptación al poco acceso que tenemos al agua. 

Con nosotros, las prácticas de conservación del agua también están siendo aplicadas por personas fuera de las áreas afectadas, por la sequía. Nos estamos enfrentando a una crisis mundial de agua. En Venezuela ocurre, en África, y hasta en California, que justamente acaba de declarar el fin de su sequía de cinco años, y está nuevamente en riesgo debido a la escasez de agua de lluvia en invierno.

Los cambios drásticos en el estilo de vida de las mujeres de Ciudad del Cabo son un red flag de que las consecuencias del cambio climático no están tan lejos de nosotras, o de Donald Trump; así que para traerlas más cerca, comparamos lo que ocurre en la segunda ciudad más grande de África, con las rutinas de belleza de las niñas venezolanas. 

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¿Cómo se maquillan?

Mientras que en África las niñas optaron por usar menos producto para tener que lavarse menos, como es el caso de Jessica Da Silva, de 27 años, que se ha adaptado el desuso de maquillaje como una forma de ahorrar agua, en Venezuela las mujeres prefirieron continuar vistiendo la misma cantidad que acostumbraban, pero lo quitan con agua rehusada, agua potable, o en casos un poco más favorables, alcohol. 

¿Cómo se lavan el cabello?

En Ciudad del Cabo, el Plan B para ahorrar agua se enfocó en cambiarse a cortes de cabello que requieran menos agua para mantenerlo limpio, u optar por abrazar su cabello al natural. Ciudad del Cabo es una ciudad diversa con muchas texturas y tipos de cabello, así que mientras menos mantenimiento necesite, mejor. 

En familias más privilegiadas, también recurren a productos que puedan disimular el sucio del cabello. Que en el caso de las venezolanas, se traduce a extensiones o pelucas.

Lo que sí se mantiene para todos los tipos de cabello tanto aquí en Venezuela como en África, es que las mujeres están tomando menos duchas; Da Silva se ducha dos veces a la semana como máximo, y usa champú seco el resto de los días para disimular cuando está sucio.

En el país latino, una de las entrevistadas, cuyo nombre no quiso revelar, admitió que ha pasado hasta más de dos semanas sin lavarse el cabello, y que "con suerte" no se le ha notado tanto, por su raíz seca. 

¿Qué productos utilizan?

En África, algunas de las consultadas por la revista Glamour, las más afortunadas, señalaron el shampoo seco como uno de los productos que más usaban para burlar el cabello sucio, mientras que, tanto Thanyuska, de 36 años, como el "resto de sus amigas e hija" usan talco o maicena para cambiar la textura y aspecto del cabello.  

Además, también han valorado el surgimiento de los productos artesanales como la "salvación" de su higiene; pues, por un periodo, los productos de limpieza personal básicos estaban fuera de sus posibilidades económicas; y es ahí cuando cambiaron los industriales por versiones hechas en casa y compras artesanales. 

¿Cómo se afeitan las piernas?

“No conozco a una sola mujer de mi grupo de amigos que todavía se afeite las piernas”, dijo Julia Sullivan, de 26 años, residente de Ciudad del Cabo. Antes era un poco más común para las sudafricanas, pero la mayoría prefiere andar con las piernas al natural, y cuando no lo hacen, reutilizan el agua sucia de la ducha.

En Venezuela, según los comentarios de Nora Martínez, de 46 años y Yeslith, ellas y gran parte de sus conocidas se siguen afeitando, solo que han optado por reutilizar el agua que usan cuando se lavan el shampoo o la crema que utilizan para hidratar su piel, para no afeitarse en seco. 

¿El jabón es una opción?

Para las sudafricanas sí, para las venezolanas, no tanto.

Gracias a estudios sobre las huellas ambientales, las lugareñas del Cabo concluyeron que se usa más agua cuando se lavan con jabón en barra; por lo que se cambiaron a productos líquidos para conservarla al máximo.

Por más de que, ecológicamente, el jabón en barra se considera más respetuoso con el medio ambiente: ya que viene con un embalaje mínimo y requiere menos energía para ser producido.

Mientras que, en Venezuela, como no hay agua, tampoco jabón; es un lujo. En las cajas CLAP algunas han recibido una especie de 'tratamiento para eliminar piojos que contiene  azufre', hecho en "socialismo", que utilizan como jabón y que funciona para su higiene. Sin embargo, solo pueden usarlo "de vez en cuando" porque el azufre tiende a resecar la piel y ponerla sensible. Para el resto de los días, el shampoo normal "les funciona" como jabón liquido

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Aunque las medidas cautelares no son muy diferentes entre polo y polo, el escenario venezolano no está obteniendo los mismos resultados optimistas que Ciudad del Cabo; seguimos sin retrasar el agotamiento del agua, mientras que las nuevas rutinas de las sudafricanas, están arrojando buenas noticias.