Explorando la particular relación que existe entre ambas formas de arte

Volvamos al 2014. Me faltaban unos cuantos meses para terminar el colegio y realicé los típicos exámenes vocacionales que se hacen antes de graduarse. A pesar de que ya sabía qué era lo que iba a estudiar en la universidad, los hice con bastante expectativa. ¿Diseño de modas, cine, comunicación social, diseño gráfico? Me causaba cierta emoción ver y sentirme identificada con lo que podía salirme. La verdad nunca imaginé que pudiese obtener algo fuera de esas opciones como resultado, así que me llevé una sorpresa cuando, en primer lugar, apareció nada más y nada menos que arquitectura. No sabía cómo había ocurrido eso. No me disgustaba ni nada por el estilo, pero nunca supe que tenía un amor escondido por esa profesión.

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Ahora, en el presente, entiendo por qué me salió esa carrera. Primero, no se aleja demasiado de las cosas que me gustan: el arte y el diseño. Y, además, con el tiempo he descubierto que sí siento amor por ella, aunque ya no puedo decir que este está oculto. La fotografía es uno de mis hobbies y me he dado cuenta de que agarro mi celular para tomarles fotos a los edificios quizá con demasiada frecuencia. Hay algo sobre las líneas, la simetría y la estructura que me fascina y me parece que debe ser retratado. Por otro lado, está la moda. Al ver un desfile o contemplar las fotos de una colección, suelo conectar con aquellas piezas de siluetas claras y formas estructuradas.

De izquierda a derecha: las colecciones primavera-verano 2009, otoño-invierno 2009 y primavera-verano 2010 de ‘Alexander McQueen’

De izquierda a derecha: las colecciones primavera-verano 2009, otoño-invierno 2009 y primavera-verano 2010 de Alexander McQueen

La relación que existe entre la moda y la arquitectura no es nada discreta. Como Coco Chanel dijo una vez: la moda es arquitectura, es una cuestión de proporciones. De hecho, muchos directores creativos de famosas marcas son también arquitectos, como es el caso de Josep Font, antiguo diseñador de Delpozo, y Virgil Abloh, actual diseñador de la ropa masculina de Louis Vuitton. Lejos de limitarse a eso, las similitudes entre ambas formas de arte van mucho más allá.

Para Tim Flannery, director creativo de Neiman Marcus, ambas profesiones se fundamentan en solucionar problemas a través de la forma y la funcionalidad. En una discusión acerca de este tema con AIA Dallas, Flannery expresó:

A él se unió Ignaz Gorischek, vicepresidente de retail de Callison RTKL, quien opinó que, además, hay ingeniería detrás de ambas expresiones artísticas. Para él, un arquitecto debe buscar la forma de que un edificio permanezca en pie mientras que un diseñador de moda tiene que crear ropa que un cuerpo pueda llevar. Agregó que hay un elemento sensible en los dos procesos dado que los respectivos profesionales deben encontrar emoción en lo que sea que estén trabajando.

Adicionalmente, están los códigos. Para algunas casas de moda existe una serie de elementos que le dan su identidad a la marca, como lo son las perlas, las cadenas de oro y el tweed para Chanel. Asimismo, hay arquitectos que tienen su propio vocabulario, como era el caso de Zaha Hadid, conocida como la reina de las curvas.

También resulta pertinente traer a colación el factor tecnológico. Hoy en día, cada vez más diseñadores apuestan por la impresión 3D, como lo hace Iris van Herpen. Para Gorischek, el uso de “materiales que pueden respirar” es común en la arquitectura y la moda en la actualidad.

De izquierda a derecha: las colecciones primavera-verano 2013, otoño-invierno 2016 y otoño-invierno 2018 de ‘Iris van Herpen’

De izquierda a derecha: las colecciones primavera-verano 2013, otoño-invierno 2016 y otoño-invierno 2018 de ‘Iris van Herpen’

“La creación de moda es la arquitectura en movimiento”, expresó el también arquitecto Pierre Balmain alguna vez. Ya sea que se trate de un edificio o un cuerpo, ambas tienen que ver con la construcción y el ensamblaje de piezas que sirven como representaciones visuales de los gustos del momento en el que vivimos.

Casas de moda como Alexander McQueen, Comme des Garçons y Delpozo trabajan sus telas como materiales de construcción y juegan con los ángulos exagerados, lo que resulta en prendas de siluetas fuertes y proporciones excesivas. Otras como Louis Vuitton llevan el elemento arquitectónico a otro plano y realizan desfiles en ubicaciones espectaculares, como el Museo Miho en Japón o el Museo de Arte Contemporáneo de Niterói en Brasil.

Desfile de ‘Louis Vuitton’ colección Crucero 2017 en el Museo de Arte Contemporáneo de Niterói

Desfile de ‘Louis Vuitton’ colección Crucero 2017 en el Museo de Arte Contemporáneo de Niterói

De igual manera, están las marcas que referencian famosas obras arquitectónicas directamente en sus diseños, por ejemplo:

Lo cierto es que la moda comparte características con la arquitectura desde sus inicios y nos demuestra, una vez más, que se trata de un arte, que no es solo ropa. Como siempre digo, hacer moda es valerse de referencias de todo tipo y realmente me alegra haber descubierto mi amor por la arquitectura para poder apreciar esos guiños en las cosas que disfruto.