Probar algo nuevo puede salir bien algunas veces

Las fashion trends del momento no le quedan bien a todo el mundo. Y con “todo el mundo” me refiero a mí. Pero si encuentras la que te queda bien y las sabes mezclar con tus prendas básicas puedes salir ilesa del experimento.

La moda no es mi pasión, pero sí disfruto estar actualizada con las tendencias que se van llevando y naturalmente las voy adoptando en función de mi comodidad. Lo cool es que siempre termino en una vibra de look desinteresado y eso es lo que más me gusta.

Me gusta estar guapa, pero más que cualquier cosa; me gusta poder llevar a cabo cualquier actividad de mi día a día con total armonía. Digamos que mi estilo “propio”, el habitual, esa comfort zone de la que me cuesta salir, se reduce exactamente a eso; comodidad.

Aunque a veces diga lo contrario, me gusta salir un poco de ese esquema de sólo comodidad, pero las inseguridades tienden a atacar por el miedo a verme forzada. Esta vez no le presté atención a mi adolescente interior y puse a prueba mi fashion sense y mis ganas de ser una IT girl.

Me propuse adoptar algunos de esos elementos que están muy de moda e ir incorporándolos a mis looks “orgánicos”. Me incliné hacia lo más popular porque últimamente veo muchas piezas del street style noventero repitiéndose en los feeds de las fashion bloggers que sigo en Instagram y por un lado no me siento muy identificada porque algunas tendencias son inaccesibles, como en el caso de los ugly sneakers que además de caros son muy cutres. Pero al mismo tiempo, el look de los noventa pasando a los 2000 me cautiva y motiva a sacar a relucir mi “Hit me baby one more time” interna. Por esto, hice el experimento de probar cómo me quedan a mí, una mujer normal, nada ecléctica, estos elementos de la escena fashion bloggera:

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Koala o ‘Fanny Pack’ (como le dicen las celebs):

Volvieron y al parecer se quedan por un buen rato, hay millones de fotos de celebridades usándolos y de modelos en pasarelas llevando los koalas más caros de las mejores casas de moda. A mí la verdad nunca me han gustado. No me gustaban cuando me obligaban a usarlos para que no se me perdiera nada, no me gustan ahora que los usan las hermanas Hadid. Parezco una persona que va a hacer diligencias o a comprar las frutas en el mercado dominguero.

Lentes/Gafas con cristal de color

Esta si me encanta y desde hace rato. De hecho, hace unos años mi mamá me regaló unos lentes de cristales color rosa, para el momento estaban eran muy old fashioned pero me encantaban y los guardé, luego, el diciembre pasado me compré otros, pero esta vez de cristal amarillo y empecé a usarlos mucho coincidiendo con la tendencia que apenas empezaba. Creo que de todas las demás tendencias que probé, con esta me quedo porque fue la única que me hizo sentir genuinamente cómoda. Capaz no son mis lentes de diario, porque ver el mundo de un solo color me asfixia.

‘Pinky Makeup’

El rosado también regresó con todo y directo a los párpados y cheekbones de las millennials.

Esta tendencia me gusta mucho, me parece fresca y nos aleja un ratito del cat eye que ya está muy trillado. El look rosado es muy Reese Witherspoon en Harvard y como ella lo demostró, funciona para ir al trabajo a salvar el mundo y también para verse guapa en el date del viernes por la noche. Lo que sí, es que hay que estar muy alerta con el tono de rosa que escojas porque dependerá de tu color de piel, en mi caso, la sangre árabe no perdona, y al no ser ni blanca, ni morena y menos bronceada, estuve a dos minutos de lucir enferma pero al final creo que lo logré.

Esta fue mi experiencia tratando de condimentar un poquito mis looks del día a día. La pasé bien y creo que se puede encontrar un buen balance interesante entre lo más top y lo que es cómodo para cada una de nosotras. Creo que seguiré haciéndolo frecuentemente con nuevas tendencias que me encuentre por ahí.