Cosméticos anticontaminación muy costosos - The Amaranta
Algo así como un antiarrugas versión 2018

La contaminación es real.

No importa que un señor con copete oxigenado retire las regulaciones ambientales, derogue el Clean Power Plan y se salga arbitrariamente del grupo de WhatsApp del acuerdo parisino. 

A pesar de que aún en el 2018 existan seres humanos que creen que pueden maquillar el hecho latente de que el mundo está sufriendo todas las repercusiones de nuestros actos; existen marcas en la industria que al menos lo reconocen, así sea por fines comerciales.

Así como los índices de contaminación van en aumento, el mercado de los cosméticos se expande para unirse a una nueva curva de tendencia: los productos de cuidado de la piel contra la contaminación. 

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El apetito de los consumidores por productos que contrarresten los efectos que el medio ambiente deja en nuestra piel le dio forma a una oportunidad de mercado tan representativa que Business of Fashion decidió bautizar a la movida de productos anticontaminación como los nuevos “antienvejecimiento”

Y eso fue en el 2017.

Ahora que todos los porcentajes de contaminación han subido globalmente, las líneas de productos, la mayoría de lujo, han adoptado el término ‘anti-pollution’ como el nuevo atributo promocional que justifica más números en la etiqueta solo por dosis más altas de vitamina C.

Bueno, quizás no solo por vitamina C, porque tienen una buena cantidad de antioxidantes como vitamina E, o compuestos calmantes como los que se encuentran en el té verde; sin embargo, son componentes que llevamos años viendo el los ingredientes de los productos sin ninguna promesa de proteger o revertir los daños de la contaminación.

Precisamente la vitamina C es uno de los ingredientes que más aparecen en los productos para el cuidado de la piel, con esperanzas de que tonifique y aclare la tez; y ninguno de ellos reclaman más ceros por salvarte del ozono y el smog también. 

Aún así, Shiseido, Sunday Riley, Murad y Kiehls hoy etiquetan explícitamente sus cosméticos de la nueva línea de cuidado con el beneficio anticontaminante.

Aunque la receta no varíe más de lo que vemos en otros productos.

Sumando dos más dos, tienden a ser, justamente, ingredientes que también se utilizan con el fin de reducir cualquier decoloración o pigmentación causada por la contaminación.

Por falta de estudios que prueben o desmientan los beneficios de las nuevas líneas (culpemos a su novedad), no podemos declarar que estén exagerando sus atributos. Aún así, el precio sigue siendo costoso para usar ingredientes de fácil acceso.

Por supuesto, nada que te garantice un cutis perfecto ante el caos del mundo puede ser lo suficientemente económico para estar al alcance de mortales como nosotros cuyos poros respiran los aires contaminados del comunismo. 

Pero no estamos solos. En las grandes zonas urbanas del calibre de Beijing y Delhi, en los que los niveles de contaminación son alarmantes, tampoco pueden costearse las líneas de cosméticos anti-pollution. 

De hecho, las personas que más lo necesitan no pueden pagar los dígitos que pocas onzas de producto exigen; y son las mismas empresas que producen los cosméticos anticontaminación los que siguen creando bajo protocolos contaminantes. 

Así es como el ciclo vicioso continúa: las empresas contaminan, pero encuentran la manera de capitalizar sus repercusiones, mientras las personas expuestas a su contaminación no pueden adquirir sus productos para disminuir el impacto de un ecosistema congestionado. 

Y así vamos. 

Sin embargo, pase lo que pase, esperamos que al menos se haga justicia y Donald Trump se quede con sus espinillas y puntos negros arrojados por la capa de ozono que seguro también debe ser un invento de los chinos para asustarnos.