La nueva estrategía de Crocs: Balenciaga y Christopher Kane - The Amaranta

Querámoslo o no, hay que admitir que Crocs lo está haciendo bien

Al parecer los papás no son los únicos que compran Crocs.
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Por alguna extraña razón, que ningún mortal con cuatro dedos de frente podría explicar, las Crocs están intentando colearse al mundo de la moda.

Es decir, estamos hablando de una marca cuyo uso en cualquier situación que se presente fuera de las cuatro paredes de tu casa no es ni remotamente aceptable.

Sin embargo, el año pasado Christopher Kane violó las normas de convivencia humana accesorizando su colección con una gran variedad de modelos de calzado de goma con piedras preciosas y detalles de lujo, para que las personas realmente las usaran como una prenda de vestir y no como un comodín de emergencia para cuando pierdes las ganas de vivir y prefieres comodidad antes de decencia.

Para el momento, justificamos su decisión como una “alianza extraña” netamente estimulada por la característica trendsetter de Kane. Ahora, sin embargo, no tenemos ningún argumento para excusar las nuevas Crocs que diseñó Balenciaga.

Esta temporada, la firma de lujo quiso proponer su propia versión de Crocs, esta vez con plataforma y en diversos colores, y envió a todas sus modelos por la pasarela vistiendo goma de diez centímetros en sus pies.

Sí, lo que pensamos que iba a quedar en una mala movida de Christopher Kane, aumentó de nivel y mutó en una tendencia más amenazante que levantó más comentarios negativos que positivos.

Y aunque esto no fue sorpresa, porque era obvio que el Internet iba a tener algo que decir, el detalle está en que a Crocs no le importa.

En el 2014 estaban cerrando más de 100 tiendas, reestructurando la compañía y sacando cuentas de menos dígitos por la falta de demanda. Un par de brainstormings después y un vistazo rápido a sus objetivos en el mercado, Crocs se dio cuenta que su característica diferenciadora, desde un principio, fue no ser agraciado a la vista.

De ahí para adelante, Crocs decidió abrazar el hecho de que la mitad del mundo los odiaba.

“Somos la marca que a la gente le encanta odiar. En realidad, valoramos la tensión porque nos mantiene relevantes” -Michelle Poole, la directora de merchandising global de Crocs.

Tan solo hace falta ver cuantas reacciones tuvo la colección de Christopher Kane en el 2016: desde su lanzamiento, la colaboración del diseñador con Crocs tuvo más de 3 billones de impresiones en Internet; sin importar que la mayoría de ellas era prensa negativa.

Al mismo tiempo, en abril de este año la marca americana lanzó una campaña para hacerle frente a sus no-tan-admiradores; porque según Crocs, siempre se mantendrán firmes a sus diseños antiestéticos. 

Así que, es más que obvio que la estrategia para combatir la mala prensa de su colaboración con Balenciaga será la misma: esperar por los comentarios. 

Ese es el punto del nuevo rebranding de Crocs, solo esperamos que la próxima casa de diseño que decida agregar las Crocs a su catálogo de productos al menos publique un comunicado de disculpas. 

Mientras tanto, nosotras seguiremos odiando las Crocs pero amando su nueva estrategia; porque hasta nosotras podemos admitir que lo están haciendo bien.