Los estándares de belleza no solo son afectan a las mujeres negras, sino que también son tóxicos

Los ideales de belleza racistas hacen que las mujeres consuman más cosméticos tóxicos.
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En una larga lista de industrias afectadas por el racismo, la cosmética es una de las que más le ha costado avanzar en términos de inclusión. Con estándares de belleza raramente inclinados hacia las mujeres de color, los mismos productos carecer en diversidad.

Lo hemos visto ocurrir en varias ocasiones: todo un catálogo de maquillaje especialmente para la variedad de tonalidades de pieles claras, y una o dos opciones para las mujeres de color oscuro. Y así con todo.

Con menor visibilidad de representantes pertenecientes a la comunidad negra, las mujeres se sienten cada vez menos incluidas y alejadas de los estándares de belleza; observaciones que algunas veces se traducen a baja autoestima, desórdenes alimenticios y depresión.

Lo mismo que en algunos casos ocurre con toda la población femenina que no se proyecta en los ideales de belleza.

La diferencia esta vez, es que las mujeres negras están expuestas a niveles más altos de toxinas que las mujeres blancas. Mientras que ellas aplican cantidades industriales de maquillaje para alcanzar el prototipo de belleza establecido, dañan su piel, pero no tanto como las mujeres de color que realizan el mismo proceso.

Según una estudio publicado en el American Journal of Obstetrics and Gynecology, dirigido por investigadores de la Universidad George Washington y Occidental College, las mujeres negras utilizan, en promedio, más productos cosméticos en un esfuerzo por cumplir con los ideales de belleza europeos.

"La discriminación racial basada en normas europeas de belleza puede conducir al racismo internalizado, a la vergüenza corporal y a la insatisfacción del tono de la piel, factores que pueden influir en el uso del producto para lograr un cabello más recto o una piel más clara".

Considerando que en Estados Unidos los cosméticos en gran medida no son regulados por la Administración de Alimentos y Medicamentos y no tienen que pasar por múltiples ensayos clínicos para ser considerados seguros para el consumo, el riesgo de consumir productos tóxicos en gran cantidad es más elevado.

Cualquier efecto adverso para la salud es probable que recaiga sobre las mujeres de color, que tienden a comprar más cosméticos como maquillaje, lociones y sueros de pelo; sobre todo los tratamientos de alisado brasileños, que están demostrados como perjudiciales tanto para el que los recibe como para el que lo aplica. La misma Sociedad Americana de Cáncer dice que el formaldehído liberado durante algunos tratamientos capilares es una amenaza potencial para la salud, y estos son los más populares en la comunidad afroamericana.

Lo mismo ocurre con los aclaradores de piel, que en realidad pueden causar blanqueamiento permanente en la piel, debilitarla e incluso oscurecerla en ciertos lugares. Además, la mayoría de ellas contienen mercurio, una neurotoxina que era ilegal en Estados Unidos si se pasaba del miligramo.

Eso aunado a que también hay una brecha en la investigación sobre cómo algunos de los productos químicos en los cosméticos reaccionan con los otros productos químicos en el medio ambiente.

Entiéndase la interacción de dos productos químicos como la posibilidad de crear un efecto llamado “toxicidad sinérgica”. Considerando que las personas negras de bajos ingresos tienden a vivir cerca de carreteras o fábricas, con niveles más altos de contaminantes en el aire, el efecto de estas exposiciones se combina con los aditivos químicos dañinos de los productos.

En resumidas cuentas, la poca cantidad de estudios sobre las consecuencias raciales de los productos que ahora se encuentran en el mercado pone en riesgo a toda una comunidad que consume cosméticos gracias a campañas de publicidad irrealistas.

Hablando de cómo una cosa lleva a la otra; esta es otra razón por la que los estándares de belleza necesitan una revolución, y no solo estamos hablando de diversidad racial.