Verse como ‘Big Bird’ no es necesariamente ético

Según Urban Dictionary, "extra" es aquello que se caracteriza por ser exagerado, excesivo o dramático. Empecé a usar esta expresión en el 2016, cuando Rihanna la utilizó para referirse a Drake y desde entonces la empleo siempre que quiero hablar de mis gustos.

En la lista de cosas ‘extra’ que amo, entran las plumas. Cada vez que las veo en una pasarela o en una alfombra roja, sé que estoy frente a mi nuevo outfit favorito. Lo siento, pero si puedo verme como Big Bird, ¿por qué no?

Hace un mes, me encontraba viendo el desfile de Rochas de la temporada primavera-verano 2019 y mi Elton John interno saltó y gritó cuando vio una serie de looks con plumas de avestruz. 

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Rochas primavera-verano 2019

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Cuando dejé de ser Rocket Man y aterricé para volver a ser Mariella, reflexioné y me pregunté si el uso de las plumas era ético; después de todo, ya sabemos que el de las pieles se condena bastante. Así que investigué sobre el tema y aquí está lo que aprendí:

Esta tendencia está lejos de ser nueva

Según pruebas que se encontraron en una cueva cerca de Verona, los neandertales —sí, esos que surgieron hace unos 230.000 años— fueron todos unos trendsetters. El paleoantropólogo Marco Peresani y su equipo encontraron cerca de 660 huesos de pájaros con marcas que evidenciaban que sus plumas habían sido arrancadas de manera intencional. Peresani cree que estas no fueron utilizadas para fines prácticos, sino decorativos, puesto que las que habían sido removidas eran las rémiges, es decir, las plumas más bellas y largas. ¿Quién dijo que los neandertales no tenían buen gusto?

Elton John

Elton John

Los pueblos nativoamericanos hicieron uso decorativo de las plumas también. Por supuesto que esto era difícil de olvidar cuando en abril de cada año, los asistentes al festival de Coachella usaban el clásico sombrero de guerra de los indios hasta que fueron acusados de apropiación cultural. Te estoy viendo, Alessandra Ambrosio.

En Europa del siglo XVI, las plumas eran el material predilecto de la aristocracia para los bailes de máscaras. Luego, a partir del reinado de Luis XIV, estas se convirtieron en el último grito de la moda en Francia. Esto fue, claro, hasta poco después de la Revolución Francesa, cuando los excesos fueron rechazados y se estableció una clara preferencia por el estilo neoclásico.

Marie Antoinette (2006)

Marie Antoinette (2006)

Pero como dice tu mamá cuando te pone la ropa de tu hermana mayor: la moda se recicla. Las plumas volvieron junto con la monarquía en la época de la Restauración en 1814 y poco a poco empezaron a estar al alcance de otros ciudadanos. Para 1875, la mujer inglesa se paseaba por las calles cubierta de plumas.

Más adelante, con la llegada de la Primera Guerra Mundial en 1914, la demanda de las plumas disminuyó considerablemente y escritores como Cecil Willett Cunnington criticaron su uso y lo calificaron como una forma de sadismo.

Sin embargo, luego de la guerra, comenzó la era Flapper y las mujeres pudieron ser ‘extras’ de nuevo. Esta etapa se caracterizó por las faldas cortas, el descarte del corset, el bob cut, el jazz y sí, las plumas.

Ilustraciones de un catálogo de moda de 1919

Ilustraciones de un catálogo de moda de 1919

Desde entonces, el material ha estado muy presente en la moda. Gracias a artistas como Cher —que siempre se ha distinguido por usar atuendos llenos de plumas y marcó un momento del fashion cuando llegó a la Met Gala de 1974 en ese Bob Mackie transparente— o Steven Tyler —que en el 2011 comenzó a usar las infames extensiones de plumas para el pelo— la excentricidad no ha dejado de reinar en la alfombra roja.

Cher

Cher

¡Sorpresa! PETA está en contra

PETA —esos activistas que se metieron en el desfile de Victoria's Secret en el 2002 para acusar a Gisele Bündchen de usar pieles—, como cosa rara, está en contra del uso de las plumas. 

A diferencia de otros productos animales usados en la industria, las plumas no necesariamente requieren el abuso del animal. Sin embargo, Ashley Byrne de PETA le comentó a Fashionista que su uso es cruel, innecesario y poco ético. Aunque existen unas pocas granjas encargadas de recolectar plumas sin maltrato animal, PETA opina que esto perpetúa algo que está mal y no tiene por qué ser.

Steven Tyler usando las infames extensiones. Confesión: en el 2011 me compré unas y nunca las usé.

Steven Tyler usando las infames extensiones. Confesión: en el 2011 me compré unas y nunca las usé.

El dato más importante es, tal vez, el siguiente: aunque la mayoría de los pájaros suelen mudar de plumaje, los avestruces no lo hacen. La única manera de recolectar sus plumas es arrancándolas mientras están vivos o luego de que los maten para usar su piel para carteras y zapatos. Sabiendo esto, resulta realmente aterrador que esta sea el ave favorita de la industria de la moda, ya que sus plumas son las únicas que pueden pintarse y, por ende, son las que tienen mayor versatilidad.

Saag Jonker, dueño de una de las granjas de avestruces más longevas de Sudáfrica, desmiente que esto sea tan terrorífico. Según él, sacarles las plumas a estas aves es lo mismo que cortarte las uñas o afeitar la lana de las ovejas.

Irónicamente, la industria de las granjas de avestruces fue la que salvó a esta especie de la extinción. Dada la popularidad de su plumaje, la cacería de estos pájaros había llegado demasiado lejos y empezaron a surgir empresas que producían plumas de manera doméstica y regulada. Aun así, lo cierto es que esto no es suficiente y podría estarse haciendo mucho más.

De izquierda a derecha: Proenza Schouler primavera-verano 2018, Rodarte primavera-verano 2018 y Oscar de la Renta primavera-verano 2019

De izquierda a derecha: Proenza Schouler primavera-verano 2018, Rodarte primavera-verano 2018 y Oscar de la Renta primavera-verano 2019

¿Por qué se siguen usando entonces?

Aparte de ser el toque "extra" perfecto para casi cualquier outfit, tiene que ver con que estamos acostumbrados a la muda de plumaje de las aves, mientras que las pieles nos producen un mayor rechazo visual puesto que se asemejan a nuestras mascotas.

En cuanto a los otros pájaros...

Aunque los avestruces son los (no) consentidos de los diseñadores, los otros pájaros tampoco se salvan. La buena noticia es que estos sí mudan de plumaje y existen granjas encargadas de recolectarlo. Sin embargo, no son suficientes y lo que producen no satisface las necesidades de una industria que no para nunca.

La tecnología podrá ser una opción

Byrne asegura que en un futuro cercano podríamos tener tecnología que nos facilite desde la producción de carne sin tener que matar a ningún animal hasta la obtención de plumas.

Conclusiones de una persona que ama las plumas

Después de comprender la historia detrás del uso de las plumas en la moda y enterarme de toda la controversia que existe alrededor de este, vestirme como Rocket Man ya no está en mi lista de prioridades. Por mucho que amo la excentricidad, no parece ético llevar el maltrato animal como accesorio. Adiós looks de Rochas, fue bueno mientras duró, nos volveremos a ver cuando vivamos en ese paraíso que describe PETA donde todo es sintético y no me sienta como las modelos del desfile de Alexander McQueen primavera-verano 2001 llevando plumas.

Alexander McQueen primavera-verano 2001

Alexander McQueen primavera-verano 2001