Las prioridades de la industria son otras

Hubo un momento en la industria de la moda en el que lo más importante era el principio “innovar o morir”; en resumidas cuentas, la competencia te orillaba a buscar características que las diferenciara para poder vender, mientras que ahora, en el 2017, la innovación no es lo único que se necesita para garantizar el éxito de una firma de moda.

En la actualidad, el éxito de una marca se mide por su identidad, y no por la innovación. 

En pocos años, marcas de perfil como Off-White, Vetements, Rick Owens y Gosha Rubchinskiy se han construido desde el anonimato hasta el renombre internacional a base de estéticas de la era postsoviética y una personalidad preestablecida que encaja con sus piezas.

Las decisiones que han tomado como marca, que a primera vista se estimaba que alejarían a las firmas de la industria como efecto secundario, en realidad resultaron en más popularidad: entiéndase, su rechazo a las normas de moda occidentales y su renuncia a cumplir con el calendario de moda tradicional (con más de 12 shows al año).

Medidas que iban contra la corriente, le agregaron personalidad a las firmas.

Pero, ¿cómo sucedió eso?

No hace mucho, todo lo que decía la industria era ‘amén’, por lo que como marca, era de suma importancia que le siguieras el ritmo a la industria. Mientras que con el surgimiento de nuevas líneas de producción y distribución, modelos de negocios y costumbres que rompieron el molde de lo que veníamos viendo en el mundo de la moda, todos los cambios estaban bañados de autenticidad.

Ejemplo, el fast fashion y sus nuevos medios para cumplir con la producción. Al no seguir los pasos preestablecidos por la industria, tiendas como Zara, H&M y Forever 21 empezaron a resaltar por ser diferentes.

“Las marcas que tienen claro su ADN se sienten menos inclinadas a permanecer dentro de las normas del calendario de la moda”, dice Saisangeeth Daswani, jefe de asesoría de moda, belleza y APAC, en la firma de investigación de innovaciones Stylus.

Zara, al reconocer que en su ADN lo más importante eran las tendencias, no se preocupó por seguir la línea de producción tradicional; sino más bien en encontrar la suya propia y descarrilarse de lo convencional en el mundo de la moda.

“Todo se reduce a la autenticidad. No es tanto una estrategia sino un conocimiento innato de las marcas propias que entienden quiénes son y qué representan” - Helen Sac, consultora en la firma de pronósticos de tendencias WGSN.

Sin embargo, la autenticidad por sí sola no es suficiente para mantener una marca relevante. Además de los sentimientos impulsados por el “antifashion” y la identidad, otro elemento importante es la consistencia.

Con las marcas bajo el escrutinio público constante, cualquier error de comunicación o acción que no esté alineada con la identidad de la marca, puede manchar la credibilidad de la firma; porque al final del día, los consumidores buscan identificarse con una casa de diseño estática.

Así que, aunque la innovación siempre es un plus para las marcas de diseño, solo se necesita de tres factores para alcanzar el “éxito moderno”: ir contra la corriente, marcar una identidad y apegarse a ella.

Si cumples con los tres pasos, puedes proclamarte exitoso en los parámetros de mercadotecnia moderna. De lo contrario, la carta de la “innovación” puede apoyarte, pero nunca como los días dorados, en los que podías basarte únicamente en esa estrategia para vender.

Si bien esto puede significar que será más difícil para las nuevas marcas distinguirse a sí mismas, por más cliché y de autoayuda que suene, la clave está en “ser ellos mismos”. Ugh.