El balance perfecto entre artesanía y tecnología

La colección primavera-verano 2011 de Iris van Herpen, presentada en septiembre del 2010, nació de su participación en un proyecto organizado por el Centro de Arquitectura de Ámsterdam, cuyo propósito era unir a diseñadores de moda con arquitectos. A van Herpen le tocó trabajar con la firma holandesa Benthem Crouwel Architekten, encargada de diseñar el ala más reciente del Museo Stedelijk. El lugar es coloquialmente llamado “la bañera”, dada su peculiar silueta, razón por la cual van Herpen decidió inspirarse en el agua para crear una colección que llevaría el nombre de Cristalización.

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‘Iris van Herpen’ primavera-verano 2011

‘Iris van Herpen’ primavera-verano 2011

Esta colección significó el ascenso al estrellato de van Herpen. De hecho, tan solo un año después, la revista Time incluyó uno de sus vestidos en una lista de los 50 mejores inventos del 2011. ¿Por qué? Pues porque era un increíble diseño llevado a cabo a través de la impresión 3D.

Gracias a su impecable uso de la impresión 3D y su innovación con diversos materiales, van Herpen se ha hecho un nombre y se le reconoce por lograr un equilibrio entre la artesanía y la tecnología. Suzy Menkes —crítica y periodista de moda, y editora internacional de Vogue— incluso la llegó a llamar la diseñadora con mayor visión de la sastrería como ciencia ficción y agregó: 

Lo emocionante del trabajo de la diseñadora holandesa es que, contrario a lo que uno pensaría, siempre presenta algo nuevo. Incluso cuando crees que llevó su creatividad al límite, van Herpen revela que es capaz de eso y más temporada tras temporada.

¿Qué fue lo que la llevó a borrar las líneas entre la moda y el arte? La danza. Como confiesa en una entrevista realizada por M2M – Made to Measure, van Herpen bailó desde temprana edad y eso hizo que eventualmente quisiera explorar la relación que existe entre el cuerpo y el espacio. Además, en su juventud comenzó a conocerse más a sí misma y a encontrar su sentido de identidad, lo que provocó que creara su propia ropa. Esto, sumado a su interés en otras profesiones, como la arquitectura, hizo que la diseñadora de 34 años terminara involucrada en el mundo de la moda.

La impresión tridimensional, aspecto crucial de su trabajo, fue una técnica que tomó prestada de la arquitectura. Su interés en capturar elementos y esencias, como el agua o incluso el humo, fue la razón por la que decidió arriesgarse a experimentar con procesos ajenos a su profesión. Desde entonces, ha recurrido a la arquitectura para crear, algo que no se nota solo en sus prendas —su colección otoño-invierno 2012 tomó inspiración del trabajo de Philip Beesley—, sino en los sets de los desfiles, como pudo verse en el show de la temporada otoño-invierno 2018

No es sorpresa que su fantástica forma de incluir la tecnología en sus diseños la haya llevado a figurar en la exposición del Met “Manus x Machina: La moda en la era de la tecnología”, curada por Andrew Bolton, quien es el autor de un libro del mismo nombre en donde figuran las obras de la diseñadora holandesa.

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Las creaciones de van Herpen están haciendo historia y cambiando lo que conocemos como moda. Gracias a diseñadores como ella, cada día esta profesión se aproxima más al arte.

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