David Bowie era fanático de este estilo y es probable que tú lo seas también

Hace poco más de 38 años —el primero de diciembre de 1980— varios diseñadores y arquitectos se reunieron en Milán y formaron lo que luego se llamaría Memphis Group en honor a la canción de Bob Dylan que escucharon repetidas veces en una de sus reuniones. Stuck Inside of Mobile with the Memphis Blues Again le dio su nombre a una asociación que buscaba pronunciarse en contra del estilo minimalista de los setenta y que poco tenía que ver con la ciudad de Tennessee.

Puede que te interese:

memphis-group

Ettore Sottsass, arquitecto y diseñador italiano, fue el encargado de fundar aquel grupo que se inspiraba en el Art Deco, el Pop Art y el kitsch de los cincuenta. Sus representantes —entre los cuales se encuentran Hans Hollein, Peter Shire, Michele de Lucchi, Marco Zanuso, Nathalie du Pasquier y el mismo Sottsass— deseaban rebelarse contra el buen gusto y la austeridad del modernismo a través de diseños de colores chillones, patrones poco convencionales y materiales baratos como el plástico.

Aunque en sus inicios fue visto como un movimiento completamente atípico y estrambótico e incluso fue descrito como una combinación entre la Bauhaus y Fisher-Price por SFGate en el 2012, la visión vanguardista del estilo Memphis logró calar en algunas personas y se popularizó en los noventa, luego de la disolución del grupo en el año 1988. David Bowie, fanático célebre de este movimiento, tenía una gran colección de piezas del estilo Memphis que fue subastada luego de su muerte por un monto cercano a $1,764,900. Y así como lo era el cantante británico, el director creativo de Chanel y Fendi, Karl Lagerfeld, es también admirador del grupo.

Karl Lagerfeld en su ‘penthouse’ en Monte Carlo en 1983

Karl Lagerfeld en su ‘penthouse’ en Monte Carlo en 1983

A casi cuarenta años de su debut en el Salone del Mobile, la feria de mobiliario más prestigiosa del mundo, el grupo Memphis es de gran relevancia hoy en día. Su influencia es evidente en el diseño gráfico, industrial, de interiores, de moda y en la arquitectura. De hecho, si tienes una cuenta de Instagram, lo más probable es que te hayas topado con algo que le debe su estética a aquellos diseñadores que jugaban con la deconstrucción de los objetos en la década de los ochenta. Por ejemplo:

La moda, fiel a la búsqueda de referencias en campos ajenos a la vestimenta, también ha usado este movimiento del diseño como inspiración en diferentes oportunidades. Así como su influencia no pasó desapercibida en la colección de alta costura que presentó la casa francesa Christian Dior para la temporada de otoño-invierno 2011, las diseñadoras María Escoté y Edeline Lee también hacen guiños a la irreverencia y la extravagancia del Memphis a través de sus creaciones.

Christian Dior alta costura otoño-invierno 2011

Christian Dior alta costura otoño-invierno 2011

Edeline Lee primavera-verano 2016

Edeline Lee primavera-verano 2016

Otras marcas han ido incluso más lejos y han hecho referencias directas o sacado líneas de ropa contando con la participación de representantes del grupo en el proyecto, como es el caso de American Apparel, que en el 2014 colaboró con Nathalie Du Pasquier para el lanzamiento de una colección, o de Adidas, que ese mismo año estrenó una serie de modelos ZX bajo el nombre "Post Modern Pack".

Memphis Group x Adidas Originals ZX ‘Post Modern Pack’

Memphis Group x Adidas Originals ZX ‘Post Modern Pack

Si tomamos en cuenta este regreso —frecuentemente llamado Neo-Memphis—, la nueva fascinación por el camp —que, además, será el tema de la Met Gala 2019— y el surgimiento del normcore —una forma básica y hasta irónica de vestir—, no podemos evitar cuestionarnos: ¿es el mal gusto el nuevo buen gusto?

De un tiempo para acá, nuestra concepción de belleza se ha visto retada por el diseño y las tendencias populares. En la actualidad, amamos lo que fue despreciado en algún momento y celebramos aquellas cosas que poco tienen que ver con lo clásico y mucho con la satirización del buen gusto. La perfección cada día nos parece menos auténtica y la ironía se convierte en nuestro recurso favorito, dando pie al inicio de una nueva era del diseño que probablemente le deba su nacimiento a la cultura de los memes.

En tiempos en los que todo es un chiste, puede que la sensibilidad artística se haya convertido en eso: en una broma. Esto, sin embargo, no quiere decir que carezcamos de ella hoy en día; más bien, según Susan Sontag en su ensayo Notas sobre lo ‘camp’, esa manera irónica de ver las cosas que le da nombre al texto solo puede ser descrita de una forma: como una sensibilidad. 

El Memphis ha sido catalogado como un estilo bastante campy, lo cual, en consecuencia, lo hace sensible. ¿Acaso el rechazo que sentía aquel grupo formado en Milán hacia las normas y lo establecido era una manera de acercarse a su sensibilidad artística? Sí. El querer romper con el minimalismo y la sobriedad de la época fue su modo de aproximarse al arte y de fijar un estilo propio que les daría un merecido lugar de reconocimiento en la historia del diseño. Además, Sottsass —líder del movimiento— era un hombre sensible: sensible a su época y al pasar del tiempo. Conocido por ser un adelantado a su era, a sus 63 años reunió a distintos jóvenes, muchos inexpertos, para discutir ideas y plantearse un nuevo modo de diseño cuyo aspecto primordial fuese la forma y no la funcionalidad.

Años después, aquí estamos. Los tiempos irregulares que vivimos hoy en día nos hacen sensibles ante el arte irregular; lo queremos, lo necesitamos, lo creamos. Es rebeldía que funciona como una especie de mecanismo de defensa ante una realidad que no se diferencia demasiado de la que se vivía en la época del nacimiento del grupo. Un período minimalista, una crisis de los valores y la inestabilidad económica anteceden tanto al Neo-Memphis como al Memphis. En el artículo publicado en The GuardianThe secret of taste: why we like what we like, Tom Vanderbilt explica que tanto aquellas cosas que conocemos tan bien que son capaces de aburrirnos como lo que nos es completamente desconocido generan una sensación de repulsión en nosotros; el secreto está en la mezcla entre la familiaridad y la novedad. Ahora apliquemos su análisis del gusto a esta tendencia: la filosofía del "menos es más" ha imperado en los últimos años y acabó por fastidiarnos, es por ello que nos hemos dirigido hacia el otro extremo del espectro y decidimos rebelarnos a través de colores vibrantes y formas excéntricas. Sin embargo, este modo de desobediencia no es del todo extraño, como lo era cuando fue rechazado en los ochenta. Aunque nuestra generación no lo conozca a fondo, el Memphis es reminiscente de otra época y nos brinda ese toque de familiaridad necesario sin dejar de ser nuevo ante nuestros ojos, he ahí la razón de su encanto.

"El refrán dice que solo tres cosas adquieren dignidad con los años: las prostitutas, los edificios feos y los políticos. Tal vez ahora puedan agregarle el Memphis a eso", fueron las palabras de Peter Shire —representante del movimiento— ante el resurgimiento del estilo que él, entre otros, se encargó de popularizar. Además, agregó que ninguno de ellos vio venir el ascenso de esta estética jamás, pero francamente me cuesta creer que un hombre tan visionario como Sottsass no previera que esto pudiese suceder algún día. El creador de la icónica Valentine, aquella máquina de escribir roja de la marca Olivetti que se destacó por ser la única que poseía una apariencia diferenciadora, anticipó la relación entre tecnología, diseño e individualismo antes de que personajes como Steve Jobs adoptaran una forma similar de concebir los productos. Sottsass era un genio y esta nueva era del diseño, por suerte, servirá para recordárnoslo.