Neo, Trinity y Morfeo son los últimos íconos de la moda

Mátrix es una película tan emblemática que incluso quienes no la han visto la recuerdan. Los números verdes y las secuencias de peleas en cámara lenta vivirán en nuestro inconsciente por siempre y con ellos, aunque no lo crean, el vestuario del filme. Los largos abrigos negros, los pantalones de látex y los pequeños lentes de sol usados por Neo, Trinity y Morfeo quedaron grabados en nuestras mentes y en la actualidad buscamos integrar estas piezas a nuestro clóset.

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Stefan Sagmeister, diseñador gráfico que se ha encargo de crear portadas para los discos de The Rolling Stones y Lou Reed, afirma que desde Blade Runner (1982) no se había hecho una película de ciencia ficción con tanto estilo. Kym Barrett, vestuarista de la cinta dirigida por las hermanas Wachowski le reveló a Glamour que jamás pensó que la moda del filme tendría tal repercusión veinte años después. 

Se cree que esta tendencia comenzó durante la temporada otoño-invierno 2017, cuando casas de moda como Balmain, Balenciaga y Vetements sacaron colecciones en las que el color negro y el cuero jugaban un rol importante y los abrigos llegaban hasta el suelo. A partir de ese momento, las marcas no han parado de recrear el icónico look futurista y diversas celebridades se han apropiado de él.

De izquierda a derecha: ‘Balmain’ otoño-invierno 2017, ‘Vetements’ otoño-invierno 2017 y ‘Balenciaga’ otoño-invierno 2017

De izquierda a derecha: ‘Balmain’ otoño-invierno 2017, ‘Vetements’ otoño-invierno 2017 y Balenciaga otoño-invierno 2017

Según Barrett, incorporar elementos de los noventa no fue intencional; más bien, filmar la película en Australia la ayudó a alejarse del background del que venía y a acercarse más a la influencia asiática característica de los atuendos usados en el filme. Sin embargo, fue inevitable caer en aquello que conocía. “Era la década de los noventa y todo era sombrío y monocromático, así que creo que conecté la moda con eso sin proponérmelo”. Para la vestuarista, esta época había sido “represiva, oscura y un tanto melancólica”, dado el reciente escándalo Clinton-Lewinsky y el nuevo milenio que se aproximaba.

El resurgimiento de la moda de este largometraje puede que tenga que ver con que vivimos en un tiempo en el que nada se siente real. No es casualidad que cada vez que pasa algo extraño, alguien haga referencia al meme que dice que la simulación está fallando. Por un lado, está Donald Trump haciendo acusaciones sobre las fake news y por otro, está el mundo de las redes sociales, donde frecuentemente consumimos escenarios que no son reales. Nos desenvolvemos en un ambiente donde todo es fabricado y donde nuestras decisiones no se sienten como el resultado de nuestros propios pensamientos y acciones. Mientras existan algoritmos encargados de determinar nuestros gustos e intereses, será imposible sentir que llevamos las riendas de nuestras vidas.

Hace una semana me topé con Sex, Drugs, and Cocoa Puffs: A Low Culture Manifesto de Chuck Klosterman gracias a una recomendación. El libro recopila 18 ensayos sobre la cultura pop, entre los cuales está uno que plantea lo difícil que es determinar qué es la realidad hoy en día, cuando esta es un concepto cada vez menos concreto y más transitorio. The Awe-Inspiring Beauty of Tom Cruise’s Shattered, Troll-like Face menciona cómo en la década de los setenta se hicieron películas que reflejaban el clima social de la época. El New Hollywood le dio un espacio a personajes perdidos que pasaban por una crisis de identidad y necesitaban un propósito de vida —tomen a Travis Bickle de Taxi Driver (1976) como ejemplo—. En la actualidad, no tenemos nada que nos defina de esa manera, salvo por una pregunta: ¿qué es la realidad?

De izquierda a derecha: Bella Hadid; Zayn Malik y Gigi Hadid; Lupita Nyong'o

De izquierda a derecha: Bella Hadid; Zayn Malik y Gigi Hadid; Lupita Nyong'o

Klosterman se vale de ejemplos fílmicos que plantean ese mismo cuestionamiento para ilustrar su punto. A una lista que incluye Vanilla Sky (2001) —el título del ensayo es una referencia a la cinta dirigida por Cameron Crowe—, Memento (2000) y Waking Life (Despertando a la vida) (2001) se le suma, por supuesto, Mátrix, una película donde toda experiencia es producto de una simulación.

Como se ha dicho en repetidas ocasiones, la moda suele ser una manifestación de la época en la que vivimos. Si el estilo Mátrix de pronto es relevante, es porque todo lo que integra nuestro entorno cada vez parece ser más artificial. No es inusual discutir la posibilidad de que estemos siendo espiados a través de las cámaras y los micrófonos de nuestros teléfonos o computadoras. No hace más de tres días tuve una conversación acerca de ese tema con un amigo, quien se une a una larga lista de conocidos que temen que esto sea cierto. James Clapper no negó la posibilidad de que la Inteligencia Nacional de Estados Unidos, de la cual él es director, se valga de dispositivos inteligentes para vigilar a los ciudadanos. Sentirnos paranoicos cuando mencionamos algo y luego esto nos aparece en las redes sociales en forma de publicidad no es una locura después de todo. La mayoría de las cosas que consumimos parecen haber sido puestas frente a nosotros con una intención y no algo que elegimos por nuestra cuenta.

No es sorpresa que uno de los primeros en traer esta tendencia a las pasarelas haya sido Demna Gvasalia, director creativo de Balenciaga y Vetements, dado que en la estética de sus diseños suele haber un elemento distópico. ¿Ese mundo lleno de posibilidades que describía Barrett es acaso una distopía más bien? La industria de la moda parece pensar eso.

‘Alexander Wang’ otoño-invierno 2018

‘Alexander Wang’ otoño-invierno 2018

En las siguientes temporadas la tendencia pudo verse en todas partes. Casas de moda como Louis Vuitton y Alexander Wang adoptaron la tendencia y construyeron looks en torno a ella. La colección de otoño-invierno 2018 de este último parecía ser casi una referencia directa al filme. Las modelos recorrieron la pasarela usando looks completamente negros acompañados de los ahora famosos tiny sunglasses.

Sin embargo, la tendencia no abarca solo ropa negra y brillante. En Mátrix, las prendas tejidas de colores neutros con huecos y en mal estado también hacen una aparición. No pretendo que esto sea un insulto a Yeezy, la marca de Kanye West, pero sus piezas parecen sacadas del largometraje. West adoptó este elemento postapocalíptico y lo hizo parte de la estética representativa de sus diseños.

‘Mátrix’

‘Mátrix’

La teoría que propone que todo es una simulación ha aumentado en popularidad en años recientes. Incluso Elon Musk opina que lo más probable es que vivamos en una especie de realidad virtual. Lo cierto es que no hay forma de saberlo, por lo menos no aún, así que quizá vestirnos con ropa deshilachada y llevar unos minúsculos lentes de sol no solo sea una tendencia sino nuestra manera de preguntarnos, como Klosterman, qué es la realidad.

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