El efecto de Kanye West en el mundo de la moda

Porque Kanye West está en todos lados.
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Si hay algo que no podemos negar, es que Kanye West es un fenómeno para nuestra generación. Y no nos referimos precisamente a las manifestaciones de la naturaleza, sino a la connotación simbólica que tiene uno de los artistas más polémicos de los últimos diez años.

Kanye West es un ícono de la cultura; en la moda, en la música y probablemente en la política del 2020. Nos guste o no, no podemos tapar su influencia con un dedo. Kanye se encuentra en la intersección de una larga lista de elementos de la cultura pop: en la industria de la música, ha publicado siete álbumes de estudio, de los cuales seis alcanzaron el número 1 en Estados Unidos. Se ha ganado el puesto como una de las celebridades menos convencionales y ha creado un imperio en la industria de la moda; tanto en colaboraciones con marcas como en su propio debut como diseñador.

Y él lo sabe.

No es por nada que la Universidad de Washington en St. Louis abrió una clase solo para examinar a Kanye West como un “ícono cultural”, bajo el nombre de “Politics of Kanye West: Black Genius and Sonic Aesthetics”.

Así como ha influenciado a toda una generación, también lo ha hecho a puertas cerradas, con artistas de su propia órbita.

A pesar de que el hip-hop y la moda tienen un love affair desde hace mucho tiempo, el ejemplo más obvio para representar el híbrido entre las dos corrientes es Yeezy. Con colecciones ready-to-wear en la semana de la moda durante los últimos tres años, y sus colaboraciones con Louis Vuitton, Nike y Adidas; West ha sido un trendsetter en ropa urbana y streetwear desde el primer momento que entró en escena.

Estamos hablando de un hombre que ha usado faldas en el escenario como si la pieza no estuviese rompiendo las barreras de “gender clothing”, mucho antes de que incluso supiéramos qué significaba.

Además, aunque Kanye West no fue el primer rapero en incursionar en el mundo de la moda, desde que dio el salto, una ola de colegas han seguido sus pasos: Jay-Z (con su línea más reciente Roc96 colaborando con Kareem “Biggs” Burke y Emory Jones) Drake con su línea desde 2008 y Migos con Yung Rich Nation.

“Desde los primeros días del hip-hop, los raperos han estado utilizando su influencia para aumentar la credibilidad de las marcas de moda y ropa”, dijo Rob Markman, director de relaciones con artistas de Genius. “En la década de 1980, fue Lee Jeans y Adidas; en la década de 1990, fue Polo y Versace; pero cuando comenzamos a entrar en los años 2000, los raperos encontraron que el lanzamiento de sus propias marcas podría ser aún más beneficioso”.

En parte, porque la industria discográfica no goza de sus años de gloria en ventas. A pesar de que el streaming aumentó 59% en números con respecto al año anterior, las ganancias de los artistas no son tan favorables como cuando comprar discos era algo común.

Por defecto, se ven obligados a “buscar nuevos flujos de ingresos”, según Markman; entiéndase, marcas de ropa y colaboraciones.

Lo que es mejor, una firma de ropa es un pasaje directo al pedestal de “relevancia” (e ingresos) sin tener que estar de gira o contar con los lanzamientos de discos; al contrario, puedes diversificar tu marca sin necesidad de promoverla en una gira. Lo que es igual a más dinero por menos esfuerzo, en temas artísticos.

Y, después de años de raperos como West tratando de obtener la aprobación de la industria de la moda, han reconocido que su influencia cultural no requiere de grandes en la industria aprobándolos, sino que se valen de su audiencia orgánica para posicionarse. 

En resumidas cuentas, Kanye West supo desde un principio que solo necesitaba ser Kanye West para generar ventas; y sirvió de ejemplo para que el resto de su gremio siguiera sus pasos.