Ni la industria sabe cómo sentirse cuando se trata de Jeremy Scott - The Amaranta

Ni la industria sabe cómo sentirse cuando se trata de Jeremy Scott

Oh, el enigmático Scott
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Si hay un hombre controversial en la industria de la moda, es Jeremy Scott. En la repartición de pasiones, obtuvo la misma cantidad de amor, como de odio. Y no realmente porque sea una mala persona, sino porque es una de las pocas mentes en el mundo de la moda que se arriesga de lleno con su visión.

Documentales en Netflix y artículos analíticos han tratado de descifrar los engranajes detrás de la mente de Moschino y la marca con su propio nombre, Jeremy Scott, pero más de 27 años en la industria lo han convertido en una interrogante que siempre da de qué hablar.

Es decir, estamos refiriéndonos al diseñador que ha vestido a sus modelos como pastas dentales, con bolso y todo, bolsas de basura y vestidos de papel, solo para probar su punto. No importa cuantas veces se le tilde de “demasiado extravagante”, y “elocuente” como para que sus creaciones pasen de la pasarela a las calles, Fashion Week tras Fashion Week, terminamos hablando de él.

Así que para ahorrarnos el mismo discurso con su show en la Semana de la Moda de Nueva York, decidimos cortar de lleno y admitir la verdad que no va a cambiar en ningún momento pronto: Jeremy Scott es la figura de la industria más amada y odiada, en partes iguales.

Además de ser la epitome de la moda que no se puede vestir, sino que tienes que colgarla en un museo y esperar que el mundo la entienda como un reclamo social, a Scott realmente no le importa nada más que su opinión.

Con la larga lista de críticos que le han dado la espalda y editores que buscan cualquier imperfección en sus creaciones, Jeremy ha decidido ignorar a las personas que “no entienden su arte”; en primer lugar porque es un fiel amante de la cultura pop, y no todos quieren a Kylie Jenner en el front row, y segundo porque su filosofía de vida es crear un impacto, una pasta de dientes a la vez.

Así que en el veinteavo aniversario de su marca, su presentación fue la excusa perfecta para mirar su carrera en retrospectiva: lo ames o lo odies, su estética caricaturista posmoderna está en todos lados.

En la mitad del clóset de Miley Cyrus, en las apariciones de Katy Perry y en los escenarios de Nicki Minaj, hasta en la portada de Vogue. Así que si queremos concentrar nuestras energías en asuntos más importantes que modelos con sombreros de peluche y otras piezas que nunca saldrán a la luz del día, hay que aceptar que Jeremy Scott siempre será Jeremy Scott; seguirá diseñando prendas extravagantes y seguirá apareciendo en los titulares.

Y de cierta forma, es un aire fresco para una industria acostumbrada a solo mostrar lo que vende.