“Yo peso: la capacidad de escribir este artículo a las seis de la mañana”

Por alguna razón, le han atribuido la “importancia del peso” a las mujeres desde que son niñas. Con temprana edad siempre hay mini demonios que nos dicen que estamos gordas, que somos muy flaquitas, muy altas o muy bajitas, entre los que a veces se encuentran nuestras propias mamás o hermanos.

Y eso es una m*erda.

Nos hemos creado un pasticho mental que aunque muchas veces no lo confesemos con otras personas, sí sale a la luz en ese incómodo momento en el que nos encontramos en el baño frente a la pesa y un espejo. Es entonces cuando hacemos una lista en nuestra cabeza de todo lo que no nos gusta de nuestro cuerpo. Nos matamos buscando una forma de cambiar esa situación, además de cambiarnos a nosotras mismas para vivir en paz con las redes sociales y con la opinión de gente imbécil.

Algunas personas que entran en esa categoría son, por supuesto, la secta diabólica de las Kardashians. Con su fama, han implementado un imperio de belleza que tiene requisitos específicos, más que tramitar un documento en Venezuela. Si no tienes la cara perfecta, tienes que ponértela como una máscara con el kit de contouring de Kim, si tienes cauchitos tienes que seguir la rutina de culo perfecto de Khloe y si no te gusta el resto de ti misma, opérate como todas ellas. Fácil, ¿no?

Sin embargo, hay que admitir que le han hecho la vida algo complicada al resto de nosotras. Pero hay una persona que decidió no convertirse en víctima, sino en guerrera, en una especie de superheroe dispuesta a vencer el mal compuesto por la obsesión con la perfección, el peso y el odio hacia uno mismo.

Es una cara que ya hemos visto antes, y sin capa; pero con vestido, flequillo y con la altura de una jirafa hemos sido salvadas por la actriz británica Jameela Jamil. Nos reímos con ella en la serie The Good Place y resulta que no solo es actriz, sino también escritora y host de un programa de entrevistas de la cadena BBC, ahora forma parte importante de la lucha a favor del body positivity. Traducción: esa mujer es una dura.

¿Pero cómo empezó toda esta loquera?

Hace un par de meses, el clan diabólico publicó una fotografía en Instagram que decía entre las hermanas cuánto pesa cada una. “¿De verdad crees que Kim pesa 56 Kg? ¡Dígannos cuánto pesan ustedes!”.

Normalmente, el resto del mundo asume una actitud tipo: “otra vez una imbecilidad kardashiana”, pero Jameela reaccionó con un poderoso y resonante “WHO CARES?!. Y en realidad logró leerle la mente a las millones de personas a las que no les importa, pero también les abrió los ojos a los que sí. Reaccionó en Twitter y en todas sus redes sociales acusando a las hermanas de un comportamiento tóxico y un mal ejemplo para las mujeres jóvenes de todo el mundo. Tenía toda la razón, pues quién en su cordura querría ser reducida a un número ¿Valemos lo mismo que nuestro peso en kg? "#FuckingKg", dijo Jameela.

Así que le declaró la guerra a ejemplos como las Kardashians y decidió comenzar una revolución en las redes sociales con el nombre de I Weigh (yo peso).

¿Con qué me como ‘I Weigh’?

Ese mismo día, Jameela, una mujer que ha luchado contra las expectativas físicas toda su vida, se tomó una fotografía con el título I Weigh. Lo extraño de esa fotografía es que no mostraba números vacíos como en otras partes, sino que decía todo de lo que ella estaba orgullosa: una relación amorosa, grandes amigos, un trabajo que ama, una lucha por los derechos de las mujeres, independencia financiera y más. Todo lo que ella sabe que vale, mucho más allá de medidas de peso y expectativas mediáticas.

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Pero eso no se quedó ahí.

Luego tuvo la genial idea de preguntarle a las mujeres del resto del mundo cuánto pesan. A los diez minutos le llegaron cientos de fotografías de mujeres con el mismo criterio y la misma disposición de amarse a ellas mismas, aunque el resto del globo les dijeran que les faltan tantas cosas para hacerlo.

Fueron tantas que poco tiempo después creó una cuenta de Instagram exclusivamente para las mujeres seguras, que confiesan cuánto pesan en una medida que va más allá de libras o kilogramos. Se llama @i_weigh y hasta el sol de hoy tiene más de 40 mil seguidores y 800 publicaciones. Con una iniciativa que nació apenas en marzo, el I Weigh suma cada vez más amor propio cada día.

¿Odiamos a las Kardashians?

No, solamente hay que admitir que son una buena fuente de inspiración cuando se trata de personal branding, pero son un terrible ejemplo de vida y “belleza”, en su caso bien producida. En palabras de Jameela:

It is UNFEMINIST to push an image that was created in the fantasy lab of the patriarchy, essentially that of a sex doll, to other women, and pretend that it comes naturally to you, and that junk food and lying down in expensive hotel suites is what keeps you beautiful. You have a platform and have to use it responsibly.

Para algunos es difícil aceptar que una mujer que vemos tan bella como Jameela pueda ser defensora del body positivity, casi lo mismo que pasó cuando Emily Ratajkowski intentó hacerlo que, por tener el “cuerpo perfecto” y mostrar a cada rato las nalgas, le cayeron encima. Pero mi defensa siempre fue que son esos mismos prejuicios a favor de lo que el mundo considera "bello", los que le prohíben a cualquiera defender la misma lucha.

En el caso de Jameela, ella habló sobre su propio campo de batalla en un discurso para la Body Confidence Awards en Londres en el 2014 (no sabía que daban ese tipo de premios, pero qué genial). Relató el momento en el que se enteró de que su programa en la BBC había ganado más de 200 mil espectadores, y de cómo ese no había sido el punto en el que los medios se enfocaron, sino en el hecho de que ella había aumentado dos tallas en su vestido.

¿Cuántas personas del mundo no sufren exactamente lo mismo en sus oficinas, salones de clase y hasta en su hogar?

Jameela se dió cuenta de cuánto vale para algunos en el mundo, pero decidió que el peso que se da ella misma es el que realmente importa.

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Ya yo calculé mi peso, ¿y tú?